Bruno Lacanette busca trabajo y dignidad: “Solo quiero salir adelante”

Tiene 23 años, vive en el hogar de tránsito de El Bolsón y enfrenta discriminación al buscar empleo. A pesar de sus problemas de salud, estudia en doble turno y se ofrece para cualquier trabajo digno.

Bruno Lacanette tiene 23 años y vive en el Hogar de Tránsito de Emaús en El Bolsón. Como muchos jóvenes, su mayor deseo es conseguir un trabajo digno, alquilar una vivienda y dejar atrás la vulnerabilidad. Pero, a pesar de su esfuerzo y compromiso, se enfrenta a una realidad injusta: la exclusión laboral.

“Hace casi tres años que estoy buscando laburo y nadie me quiere dar”, cuenta Bruno con tristeza. Él es una cara conocida en el centro de El Bolsón, donde solía colaborar en el sistema de estacionamiento medido. Sin embargo, recientemente intentó volver a trabajar en ese mismo espacio y fue rechazado.

“Me dijeron que para mí no había laburo, que era muy riesgoso… Me dolió mucho, porque además pusieron un cartel buscando personal”, relata. Más aún, asegura que le dijeron directamente: “Vos no servís para este trabajo”.

Bruno tiene una condición física que afecta sus piernas y caderas desde pequeño. Sin embargo, lo deja claro: “Eso no me frena en nada. Yo quiero trabajar, quiero tener mi casa, sentirme un adulto responsable”.

Hoy estudia en doble turno: por la mañana asiste a una escuela especial, luego al gimnasio para mejorar su salud, y por la tarde-noche completa el secundario. “No me quedo quieto. Quiero superarme”, dice con convicción.

A pesar de su empeño, las oportunidades laborales no llegan. “Yo hago cualquier trabajo, mientras no sea pesado como construcción. Si me llaman, voy. Lo único que quiero es una oportunidad”, afirma. Su número de contacto es 2944 16 5046.

Bruno también recuerda que existen leyes que establecen el cupo laboral para personas con discapacidad. “Pero no se cumple. Igual yo no me considero una persona con discapacidad. Me considero alguien que la rema y quiere salir adelante”, agrega.

El testimonio de Bruno es un llamado a la empatía, pero también a la acción. Él no busca lástima. Busca una oportunidad. Y tiene algo que muchos empleadores dicen valorar: compromiso, esfuerzo y ganas de trabajar.

Quienes quieran ofrecerle alguna changa o empleo, pueden comunicarse con él por WhatsApp o acercarse al hogar Emaús a partir de las 19:00, donde también pueden dar referencias.

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