
A más de tres años del incendio que afectó la Cascada Escondida y la reserva Cabeza del Indio, el área sigue mostrando las huellas del desastre. Además, desde allí se puede observar la huella del fuego reciente en el Área Natural Protegida Río Azul-Lago Escondido. Turistas y locales destacan la falta de señalización adecuada y la necesidad de mayor cuidado en este emblemático espacio natural.
La reserva Cabeza del Indio, uno de los atractivos turísticos más icónicos de El Bolsón, aún enfrenta las consecuencias del devastador incendio que en 2021 arrasó con la zona de la Cascada Escondida. Aunque el verde comienza a recuperar su lugar en el paisaje, las cicatrices del fuego son evidentes, y la gestión del espacio plantea desafíos tanto para visitantes como para pobladores locales.
En un recorrido reciente, Nadia y Nahuel, una pareja de turistas, compartieron su experiencia: “En turismo nos informaron que era mejor no venir, no entrar”, comentaron, refiriéndose a las advertencias sobre los riesgos en las áreas afectadas. Sin embargo, decidieron acercarse al mirador para disfrutar de unos mates sin ingresar a la zona dañada. “Vinimos a tomar unos mates al mirador, sin entrar a la zona afectada”, explicaron.
El mirador, que ofrece una vista impactante de los bosques quemados, se ha convertido en un punto de reflexión sobre el impacto del fuego y la importancia de la conservación. No obstante, tanto turistas como locales coinciden en que la señalización es insuficiente. “Hay pocos carteles que indiquen cuidados al visitante y poblador local”, señalaron, subrayando la necesidad de mayor información para prevenir riesgos y fomentar el respeto por el entorno.

Desde la comunidad, se ha planteado la urgencia de implementar medidas que garanticen la seguridad y el cuidado del área, incluyendo la instalación de más carteles informativos y la promoción de prácticas responsables entre los visitantes. Además, se espera que las autoridades locales y nacionales trabajen en conjunto para desarrollar un plan integral de recuperación y preservación de este valioso patrimonio natural.
La reserva Cabeza del Indio sigue siendo un símbolo de la resiliencia de la naturaleza y de la comunidad de El Bolsón, que busca equilibrar la atracción turística con la protección del ambiente. Mientras tanto, el mirador a los bosques quemados invita a reflexionar sobre el impacto humano y la necesidad de un compromiso colectivo para cuidar estos espacios únicos.

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