
La comunidad y los operadores turísticos trabajan juntos para preservar el entorno natural y ofrecer actividades únicas para los visitantes en este rincón de la Patagonia.
A pesar de los recientes incendios que afectaron el Área Natural Protegida Río Azul-Lago Escondido y las regiones circundantes de Mallín Ahogado y la costa del Río Azul, los operadores turísticos y la comunidad local trabajan arduamente para revitalizar el turismo en esta zona emblemática de la Patagonia argentina.
Desde el parador Campo Base, situado a orillas del Río Azul, destacaron su compromiso con la preservación del entorno desde el primer día del siniestro. Equipados con herramientas de ataque rápido, no solo enfrentaron las llamas, sino que ahora se enfocan en restaurar la belleza verde del bosque que caracteriza la región. “Cada vez que vemos el bosque, queremos verlo más verde”, expresaron con optimismo.
A pesar de que el acceso a muchas áreas permanece restringido, los visitantes pueden disfrutar de actividades como la caminata hacia el Río Raquel, sin cruzar la pasarela. Nahuel, un referente local, comentó que aquellos que deseen disfrutar de la naturaleza pueden acampar en la zona hasta Semana Santa. Además, subrayó la importancia de mejorar las infraestructuras, como la pasarela cercana, para fortalecer la experiencia turística.
El río sigue siendo el atractivo principal, y el esfuerzo sostenido de años en brindar un servicio de calidad ahora se refleja en la creciente atención y visitas. La comunidad, unida por una meta común, ha trabajado incansablemente con motobombas y herramientas para preservar y rehabilitar el lugar. “Creemos que podemos volver a establecer el destino turístico”, aseguró Nahuel.

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