Caída de granizo en el Alto Valle: daños de hasta el 90% en chacras frutícolas

Productores de Cipolletti a Chichinales reportaron pérdidas severas tras la caída de granizo del 10 de noviembre, con impactos de intensidad grado 2 y 3 según INTA.

La caída de granizo registrada el lunes 10 de noviembre en el área frutícola de Río Negro provocó daños estimados entre el 80 y 90% en las chacras más afectadas, ubicadas principalmente al sur de la Ruta 22, entre Cipolletti y Chichinales, en el corazón productivo del Alto Valle.

De acuerdo con un informe reciente del INTA, la tormenta tuvo una intensidad de grado 2 y 3, lo que explica los altos niveles de afectación en la fruta que se encontraba en pleno desarrollo. El grado 2 refiere a una intensidad moderada, con diámetros de 10 a 17 mm y entre 500 y 2.000 impactos por metro cuadrado. El grado 3 implica diámetros superiores a 17 mm y más de 2.000 impactos por metro cuadrado.

La fuerte intensidad del fenómeno quedó demostrada por la acción del granizo sobre los frutales: las piedras barrieron las hojas e ingresaron al centro de la planta, arrasando la fruta en crecimiento e incluso desprendiendo partes leñosas. Bajo estas condiciones, la posibilidad de recuperar producción se reduce al mínimo.

Algunos productores reportaron daños de menor cuantía en sectores puntuales, mientras que otras áreas registraron pérdidas más bajas gracias a la variabilidad del fenómeno.

Zonas más afectadas según el relevamiento

El relevamiento realizado por INTA Alto Valle detalla que la tormenta se desplazó de Oeste a Este y dejó un impacto heterogéneo en la región productiva. Las áreas con daños más graves se ubicaron entre Cipolletti, Allen y General Roca, donde se observaron los mayores niveles de afectación.

También se identificaron zonas con daños moderados en las áreas comprendidas entre Allen – Roca y Villa Regina – Chichinales, donde la intensidad del granizo fue menor.

En las chacras donde el granizo ingresó con mayor fuerza al corazón de los montes frutales, los daños alcanzaron niveles que los primeros relevamientos estiman entre el 80 y el 90%, especialmente en peras y manzanas que recién comenzaban a ganar tamaño.

La magnitud del fenómeno dejó en evidencia el impacto directo de este tipo de tormentas sobre la producción frutícola del Alto Valle, una actividad clave para la economía regional.

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