
La entidad que representa a las pymes advirtió que las recomendaciones del organismo internacional impactarían sobre trabajadores, pequeños contribuyentes y el consumo. En cambio, reclamó un nuevo consenso fiscal entre Nación, provincias y municipios.
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) cuestionó las recomendaciones de reforma tributaria difundidas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) para Argentina y advirtió que las medidas propuestas tendrían consecuencias sobre trabajadores, pequeños contribuyentes y el consumo interno.
Según señaló la entidad, el organismo internacional propuso ampliar la base del Impuesto a las Ganancias de cuarta categoría, reducir el piso desde el cual los trabajadores comienzan a tributar, extender el alcance del IVA a bienes y servicios actualmente exentos y modificar el régimen del Monotributo para elevar sus categorías.
Para CAME, estas iniciativas no abordan el principal problema del sistema impositivo argentino. La entidad sostuvo que las reformas sugeridas por el FMI “recaen sobre los asalariados, los pequeños contribuyentes y el consumo doméstico”, según expresó la organización empresaria.
Además, afirmó que el diagnóstico del organismo internacional deja de lado el peso de la tributación subnacional, donde ubicó el “nudo fiscal más dañino” para la actividad económica.
El foco de CAME sobre Ingresos Brutos y las tasas municipales
La entidad puso el foco en el Impuesto sobre los Ingresos Brutos y en distintas tasas municipales, al considerar que afectan de manera directa a la producción, la inversión y la generación de empleo formal.
En ese sentido, explicó que Ingresos Brutos funciona como un impuesto en cascada, ya que se aplica en distintas etapas de la cadena productiva y se calcula sobre las ventas brutas, independientemente de la rentabilidad de las empresas.
CAME sostuvo que, junto con las tasas municipales, la carga tributaria subnacional puede representar entre el 2% y el 6% de las ventas brutas de una empresa.
La organización también cuestionó tributos locales como la Tasa de Seguridad e Higiene, la Tasa General de Inmuebles, la Tasa de Habilitación Comercial y otras contribuciones que, según indicó, en muchos casos no tendrían relación directa con servicios efectivamente prestados.
El reclamo por los saldos a favor y las retenciones
Otro de los puntos planteados por CAME fue el funcionamiento de los regímenes provinciales de retenciones y percepciones. Según explicó, estos mecanismos suelen generar saldos a favor que las empresas no logran recuperar en tiempo y forma.
La entidad advirtió que esa situación afecta el capital de trabajo de las pymes, debido a que las devoluciones pueden demorar entre 12 y 36 meses, mientras el dinero retenido pierde valor real.
Frente a este escenario, CAME propuso la convocatoria urgente a un Nuevo Consenso Fiscal entre el Gobierno nacional, las provincias y los municipios para avanzar en una reforma estructural del sistema tributario subnacional.
La propuesta de un nuevo consenso fiscal
Entre las medidas sugeridas, la entidad planteó armonizar los regímenes de retención y percepción, fijar plazos obligatorios de devolución y revisar la aplicación de Ingresos Brutos en las etapas intermedias de producción.
Asimismo, consideró que el nuevo esquema debería eliminar el efecto cascada del impuesto y concentrar su aplicación en la venta final al consumidor, con una modalidad similar a la del IVA.
En el cierre de su planteo, CAME sostuvo que aumentar la carga sobre los trabajadores mediante cambios en Ganancias o encarecer el consumo a través de modificaciones en el IVA no resolverá los problemas estructurales de la economía y podría afectar el poder adquisitivo, la demanda interna y la actividad de las pequeñas y medianas empresas.

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