Combatientes de Bomberos Voluntarios: La solidaridad como red donde poder descansar para continuar

Entre todos los espacios que se encuentran cocinando viandas para las brigadas voluntarias y las familias afectadas por el incendio en la zona de Mallín Ahogado se encuentran las voluntarias, amigas y parientes de los y las bomberas voluntarias de El Bolsón. Desde el cuartel, Claudia Gonzalez cuenta que “hay que usar la imaginación y ver en qué una puede servir, y en mi caso es cocinando, que es una de las partes vitales en el cuidado”.

Claudia Gonzalez, es parte de las voluntarias que están cocinando en el Cuartel de Bomberos Voluntarios de El Bolsón. Ella es mamá, hermana e hija de bomberos voluntarios, por lo que cuenta que que le “toca en lo personal”.

En ese sentido, recuerda que “al momento que comienza a quemar el fuego en el paraje de Mallín Ahogado , cuenta Gonzalez que se preguntó en qué podía servir a la emergencia. “En mi caso es cocinando, que es una de las partes vitales en el cuidado y acompañamiento de nuestros bomberos y bomberas voluntarias”, afirmó Gonzalez.

Las jornadas en la cocina, a ojos de la voluntaria, son tan extensa como las de los y las combatientes. “Empezamos muy temprano, y nos garantizamos que hasta el último bombero que está volviendo de combatir tenga la comida caliente, con jornadas de hasta las cuatro menos veinte de la mañana y hemos regresado a las diez para empezar nuevamente”, retrata la voluntaria.

Al medio día, la logística dispuesta por el Comité de Emergencia reparte las viandas realizadas en el cuartel. Actualmente, durante el intenso trabajo en el combate del fuego, las cocineras están cocinando más de 400 viandas al día. “No sólo alimentamos a los bomberos y bomberas de este cuartel, sino también a los de otros cuarteles. Inicialmente preparábamos 100 al día y ahora estamos superando las 400”, cuenta Gonzalez.

El menú lo establecen en función de las tareas en el combate de los focos ígneos. Por la mañana cocinan liviano, para “que puedan comer sentados en el piso o en el camión, en el lugar en el que están combatiendo”. Por la noche, preparan un plato fuerte, como un guiso de lentejas “cosa de que se vayan a dormir bien llenitos y recuperando energía”.

En mismo sentido, cuidando a los y las combatientes Gonzalez cuenta que han “respetado las diferentes dietas cocinando con la misma dedicación que a los demás”. Los alimentos para personas celíacas, se cocina en otro lado para garantizar que no exista contaminación cruzada.

“La idea no es que sólo sea alimentar, sino también sea el momento del encuentro, sobre todo a la noche y que sea un plato que invite a la charla, a pensar y a reír”, comenta la voluntaria. Asimismo afirma que “somos todos familia”.

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