
El incendio en El Manso se mantiene activo, con los sectores de mayor actividad próximos a la zona de Cascada los Alerces, Los Manzanos y el Cerro Santa Elena dentro del Parque Nacional. Las altas temperaturas de estos días, combinadas con vientos de diversa intensidad y baja humedad, han propiciado que el fuego se propague rápidamente, quemando en zonas de gran pendiente con abundante vegetación y avanzando sobre áreas ya previamente afectadas.
En medio de la persistente labor y las difíciles condiciones, la protección de los brigadistas es primordial. Las condiciones meteorológicas y la complejidad del terreno exigen una vigilancia constante de los peligros y una administración prudente de los recursos humanos y materiales.
“Los voluntarios ya están muy cansados y se necesitan los aviones y más recursos. Esto es lo que reclaman los vecinos: se necesita alzar la voz y que nos escuchen”, expresó Mónica, vecina y voluntaria en el incendio de El Manso. “Hay recursos humanos y un helicóptero, que fue el primer recurso que teníamos, subía a los brigadistas a la montaña y tiraba agua. Por momentos tuvimos dos aviones.”
El Manso vive en parte del turismo, y en alta temporada, la comunidad espera que la situación se solucione rápidamente para poder trabajar y que el bosque deje de quemarse. “Por momentos se siente que estamos abandonados, queremos que se escuche nuestro reclamo: El Manso se está quemando, las montañas se están quemando”, señaló Mónica.
La solidaridad es palpable entre los vecinos. “Somos entre 40 y 50 mujeres que nos juntamos en un salón y preparamos viandas con frutas, semillas y frutos secos. Somos muchas voluntarias que estamos trabajando para sostener esta situación, con vecinas de El Foyel, Villegas, Manso Medio e Inferior”, relató Mónica. “Vamos a seguir para que esto pueda terminar pronto. El Manso es muy turístico y la gente está esperando trabajar. Acá trabajamos en el verano para poder pasar el invierno, para poder vivir.”
“Esto es muy triste”, dijo Mónica desde El Manso. En el km 12, dentro del salón de Nilda Carro, se sostiene durante estos días un punto de acopio “de herramientas y ropa necesaria para trabajar en la montaña”. La vecina explica que “acá los recibimos con una merienda cuando vuelven de trabajar en la montaña los y las voluntarias”. Allí reciben naranjas, frutos secos y barritas de cereal, “que es lo que consumen con el calor del fuego”. También son bienvenidas donaciones de agua oxigenada, Platsul, colirio, gasas y vendas.
“Hay vecinos que nos preguntan qué necesitamos y nos traen combustible para las motosierras”, retrata Mónica, agradeciendo que se acerquen desde Bariloche con donaciones para el combate del fuego. “La mayoría de todas las donaciones y trabajo humano es de los vecinos, incluso de Mallín Ahogado, donde muchos lo han perdido todo”, expresó.

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