Después del incendio: la lucha diaria y en ausencia estatal de las familias afectadas en Epuyén

A dos meses del incendio que devastó la zona, Emérito Nahuelcheo comparte el esfuerzo de reconstrucción, la escasez de recursos y la falta de respuestas del gobierno provincial, mientras las comunidades enfrentan las adversidades con resiliencia.

Dos meses después del voraz incendio que arrasó Epuyén, las secuelas siguen siendo palpables en las vidas de las familias afectadas. Emérito Nahuelcheo, vecino de la zona, brindó un testimonio al móvil de FM de la Cordillera 105.5 que refleja el esfuerzo constante por salir adelante en medio de las pérdidas y la adversidad.

“Bien, bien, ahí andamos trabajando un poco, haciendo algo, ¿no?”, expresó Nahuelcheo, con un tono de ironía y resignación, al referirse a la devastación que dejó el fuego. Entre las consecuencias más graves, mencionó la pérdida de alambres, animales y pasto. “Uno mira el piso y no hay pasto… Las ovejas andan en todo el quemado, casi están medio negritas ya”, describió, destacando la situación crítica del ganado.

Aunque algunos materiales de construcción llegan a través de empresas como El Ciprés, las acciones concretas por parte del gobierno provincial brillan por su ausencia. “El alambre llegó hace un ratito, trajeron algunas varillas igual, así que algo es algo, por lo menos, para empezar”, comentó Nahuelcheo, resaltando que el apoyo recibido proviene mayormente del sector privado. Mientras tanto, las familias continúan esperando la intervención del estado provincial para enfrentar la magnitud del desastre.

Otro de los desafíos radica en la falta de agua. “Agua de la red no hay. Antes había perforación, pero se secó, así que ahora el agua nomás está de la mañana hasta el mediodía, después se corta. O sea que hay que juntar”, explicó Nahuelcheo, reflejando las condiciones precarias en las que viven las comunidades afectadas por el incendio.

En cuanto a la reconstrucción de viviendas, las dificultades administrativas complican aún más el panorama, especialmente para quienes no poseen títulos de propiedad. No obstante, Nahuelcheo aclaró que su familia, al ser conocida en la zona, no enfrentó mayores inconvenientes: “Debe ser para la gente que es más nueva, sí, yo creo que se complica más”.

El impacto del incendio también ha alterado la vida del ecosistema local. Los animales, antes acostumbrados a deambular por el monte, ahora se acercan a las casas en busca de alimento. “El pedazo que queda es este pedacito, no hay en ningún lado más pasto. Así que llegan los caballos, vacas, ovejas”, indicó Nahuelcheo.

Mientras tanto, muchas familias aún duermen en carpas o dependen de la solidaridad de vecinos que les prestan un lugar. “El municipio está dando alquiler, así que algunos le alquilan”, comentó Nahuelcheo, aunque esto no soluciona las dificultades de fondo que requieren una respuesta integral del gobierno provincial.

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