
A más de siete meses del incendio en la localidad de Epuyén, los damnificados aún no logran volver a sus hogares. La falta de recursos por parte del Estado, el temor al verano y la pérdida del bosque nativo son parte de las preocupaciones que persisten.
El incendio del 15 de enero de 2025 en Epuyén arrasó con viviendas y bosque nativo. En medio del fuego, varias familias tuvieron que refugiarse en un arroyo para salvar su vida.
Nahuel Fernández, uno de los vecinos afectados, recordó: “ninguno de los damnificados ha podido reconstruir totalmente su casa, muchos tampoco han podido regresar a sus lugares”.
Según explicó, el subsidio otorgado tras la emergencia resultó insuficiente para afrontar la reconstrucción: “terminando el invierno, con el subsidio que nos dieron no alcanza para reconstruir la casa que teníamos, mucho menos para pagarle a alguien para que te dé una mano, entonces quienes tenemos más o menos noción de lo que es la construcción nos ayudamos entre nosotros, a pulmón”.
El miedo al próximo verano

De cara a la próxima temporada estival, la incertidumbre sigue presente. Fernández expresó: “ante la venida del verano sentimos pánico, yo no creo quemarme de nuevo porque ya se quemó todo alrededor, pero sigue habiendo muchos pinos, y lo que más duele es eso: la pérdida del bosque nativo”.
En su relato, señaló además la falta de explicaciones sobre el origen del fuego: “fuimos los más fuertemente afectados, y el fuego empezó por Senderos del Epuyén, ese terreno de 350 hectáreas de bosque exótico abandonado, de coníferas enormes, y nunca hubo ninguna explicación ni la habrá”.
El vecino advirtió también sobre la regeneración del pino en la zona: “si te ponés a pensar todo lo que brota primero es el pino y así se repite la historia, tenemos el caso de Puerto Patriada donde el pino parecía pasto cuando comenzó a brotar”.
Agua y organización comunitaria

Otro de los problemas señalados por los habitantes es el acceso al agua. Fernández remarcó: “el suministro de agua decae un montón en el verano, y no hay respuesta a ese abastecimiento, si no buscar resolverlo y no te organizás a pulmón, no lográs tener agua”.
La falta de infraestructura se combina con la necesidad de organización vecinal para poder resistir. Según expresó: “creo que quieren deshabitar esta tierra y ganarla”.
Críticas al rol del Estado

En su testimonio, Fernández cuestionó la falta de respuestas estatales: “yo no creo mucho en el Estado, y creo que la solución es despertarnos y darnos cuenta que solos podemos”.
Además, insistió en que la ayuda oficial fue escasa: “porque la verdad es que la ayuda que nos llegó del Estado es casi nula, no alcanzó, y mucho menos para tener una casa, la que sea, en tiempo y forma”.
Finalmente, resumió la situación vivida: “el 14 de enero teníamos casa, y el 15 quién sabe por qué, porque no lo investigan hasta el día de hoy, ya no teníamos ni casa, ni bosque”

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