
Con el aval del SENASA, frigoríficos del norte comienzan a enviar carne con hueso a la región. Se espera una baja de hasta el 20% en el precio del corte más popular de la Argentina.
En un giro histórico en la política sanitaria y comercial del país, el Gobierno Nacional habilitó el ingreso de asado con hueso desde la región norte hacia la Patagonia. Con esta medida, se flexibiliza una barrera sanitaria vigente durante años y se abre la puerta a una baja sensible en los precios de este corte tan emblemático en la mesa argentina.
El frigorífico Swift, perteneciente al grupo brasileño Minerva Foods, será el primero en concretar envíos de carne con hueso desde sus plantas en Villa Gobernador Gálvez, Venado Tuerto y Villa Mercedes (San Luis), con destino a las provincias de Neuquén, Río Negro y el norte de Chubut. En esta primera etapa, se proyectan entre 30 y 40 toneladas semanales.
Desde la empresa confirmaron que el precio mayorista de la costilla se ubicará entre $9.000 y $10.000 por kilo, lo que en góndola podría representar valores al público de entre $12.000 y $13.000, muy por debajo de los actuales $17.000. La diferencia podría implicar una baja de hasta el 20%.
Cambio de reglas y nuevas oportunidades
La nueva normativa del SENASA permite el ingreso de cortes con hueso como costilla, asado y esternón, siempre y cuando se cumplan estrictos requisitos sanitarios: maduración de la carne, pH controlado, empaque adecuado y trazabilidad total del origen del animal. Hasta ahora, la región patagónica –libre de fiebre aftosa sin vacunación– solo podía recibir carne deshuesada de zonas con vacunación.
Esta apertura representa una mejora significativa en la cadena de abastecimiento y una posible estabilización de precios, en un contexto de inflación sostenida. Aunque desde Swift aclaran que no buscan competir únicamente en precio, reconocen que el impacto en el valor final será notorio para los consumidores.
Más empresas podrían sumarse
El movimiento iniciado por Swift podría replicarse pronto con otros frigoríficos que buscan ampliar su presencia en el mercado interno. Con una producción nacional aún en recuperación y una demanda que comienza a repuntar, movilizar carne del norte al sur aparece como una estrategia lógica y necesaria para equilibrar la oferta.
A la vez, esta medida llega tras un largo debate. En marzo, un primer intento del SENASA de permitir este ingreso fue frenado por la fuerte oposición de los productores patagónicos, preocupados por los riesgos sanitarios. La nueva resolución incluye mayores controles técnicos para mitigar esos temores.
El asado, más cerca de todos
La llegada del asado norteño con hueso a la Patagonia no solo apunta a bajar los precios: es también una señal del dinamismo del mercado cárnico argentino, en un contexto donde la eficiencia, la seguridad sanitaria y la accesibilidad deben convivir.

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