“El consumo de crack aumentó y cada vez llegan personas más jóvenes”: la advertencia desde El Bolsón sobre las adicciones en Río Negro

El coordinador de El Altillo, Luciano Troglia, aseguró que el crecimiento del consumo de cocaína fumada está acelerando el deterioro de las personas y modificando el perfil de quienes buscan ayuda. Los datos coinciden con el último informe del Observatorio de Consumos Problemáticos de Río Negro, que ubica a la cocaína como la sustancia más mencionada en los dispositivos de atención de la provincia.

“Hay un incremento que se viene dando en este último año en el consumo de crack, que es la cocaína fumada”. La definición de Luciano Troglia resume una realidad que los equipos de abordaje de consumos problemáticos vienen observando en El Bolsón y que también aparece reflejada en el último informe del Observatorio de Consumos Problemáticos de Río Negro.

El coordinador del dispositivo municipal El Altillo, que trabaja en convenio con APASA, explicó que la modalidad de consumo de cocaína fumada no solo creció durante el último año, sino que también está generando un cambio en el perfil de las personas que llegan a tratamiento.

“Se dio esta forma de consumo que se viene dando cada vez más, que es mucho más adictiva, pega mucho más fuerte a la persona, la obliga de alguna manera a consumir más cantidad y genera mucho más deterioro físico, económico y social”, explicó Troglia durante una entrevista al aire de FM de la Cordillera.

Ese escenario, aseguró, está provocando que las consultas lleguen antes que años atrás. “Las personas están empezando a pedir ayuda mucho antes. Más temprano, claramente. El grupo etario es mucho más joven. Tenemos desde adolescentes hasta jóvenes adultos de veinte y pico de años que antes no venían. Antes llegaban personas de 40 años para arriba, cuando ya la situación era mucho más complicada”, sostuvo.

Los datos provinciales reflejan el crecimiento de la cocaína

Las estadísticas elaboradas por el Observatorio de Consumos Problemáticos acompañan esa percepción. Durante mayo de 2026 los dispositivos territoriales y los Centros Rionegrinos de Atención y Abordaje Integral registraron 547 atenciones y realizaron 6.289 prestaciones en toda la provincia.

En cuanto a las sustancias referidas por quienes solicitaron asistencia, la cocaína encabeza el listado con 224 menciones, seguida por el alcohol con 172 registros, la marihuana con 130 y el tabaco con 85. El informe también señala un incremento en las menciones de crack y psicofármacos respecto de los meses anteriores.

Troglia afirmó que la realidad observada en El Bolsón coincide con esos indicadores provinciales. “Nosotros tenemos un observatorio provincial que depende de APASA. Todos los meses se hace un registro y una estadística. Si uno ve las estadísticas de toda la provincia, es todo más rápido en toda la provincia”, indicó.

El referente aclaró que el alcohol continúa siendo una de las sustancias más consumidas, aunque remarcó que la evolución de la cocaína presenta una tendencia sostenida. “Siempre está a la cabeza el alcohol y creemos que va a estar mientras sea legal y tan accesible. Pero sí varió el tema del consumo de cocaína, sobre todo acá en la localidad, que fue incrementándose durante los últimos seis o siete años. Cada año ese consumo es cada vez más profundo, expresó.

El consumo también impacta sobre las familias

Uno de los indicadores que más llamó la atención del informe provincial es que el 80,2% de las personas atendidas manifestó tener hijos e hijas a cargo.

Para Troglia, ese dato permite comprender que la problemática excede a quien consume. “Es importante conocer dónde vive la cuestión socioambiental de la persona. Vive con niños menores o adolescentes y ese consumo está dentro de esa casa. No es un dato menor saber cuáles son las responsabilidades que tiene esa persona mientras atraviesa esta situación”, explicó.

El coordinador señaló que el trabajo de El Altillo incluye un acompañamiento permanente a las familias y, cuando existen riesgos para niños, niñas o adolescentes, se activan los mecanismos institucionales correspondientes.

“Muchas veces hay un papá o una mamá que consume. Si observamos riesgo en las niñeces tenemos que comunicarnos con SENAF para poner en resguardo a esos chicos. Pero también acompañamos a la persona que está pidiendo ayuda para fortalecer su rol como padre o madre durante el tratamiento”, afirmó.

Por qué llegan menos mujeres a tratamiento

El informe también muestra que el 60,8% de las personas atendidas fueron varones, mientras que el 37,2% correspondieron a mujeres. A los ojos de Troglia, esa diferencia no implica necesariamente que las mujeres consuman menos. “Siempre hubo más varones que mujeres en los pedidos de ayuda. Sin embargo, en los últimos años aumentó mucho la cantidad de mujeres que llegan. El problema es que el estigma para una mujer que consume sigue siendo muchísimo más alto”, señaló.

El referente explicó que muchas mujeres postergan la búsqueda de tratamiento porque tienen hijos a cargo o porque no cuentan con redes de apoyo. “La mujer generalmente no puede separarse de sus hijos. Siempre está ligada a cumplir con su rol de madre y eso hace que cueste muchísimo más llegar a pedir ayuda. No significa que consuman menos, sino que llegan mucho más tarde”, indicó.

También remarcó la escasez de espacios específicos de internación para mujeres dentro de la provincia.

La prevención empieza antes de la adolescencia

Además del trabajo terapéutico, El Altillo desarrolla actividades preventivas en establecimientos educativos de la región. “Tiene que dejar de ser tabú, tiene que morir de una vez por todas el estigma. Este es un tema del que hay que hablar mucho, tanto en las escuelas como en las familias”, sostuvo Troglia.

Según explicó, el cambio más importante de los últimos años es que las intervenciones comenzaron a realizarse también en escuelas primarias. “Antes trabajábamos solamente con estudiantes de secundaria. Ahora ya arrancamos desde primaria. También hacemos talleres para madres, padres y docentes porque las dudas tienen que resolverse en esos espacios y no en la calle”, afirmó.

Durante la entrevista, el coordinador también planteó una preocupación vinculada al uso temprano de la tecnología. “Hoy el teléfono es la puerta de entrada. Le enseña al cerebro a buscar respuestas inmediatas, esa descarga constante de dopamina. Desde muy chicos los estamos acostumbrando a un funcionamiento muy parecido al que producen las sustancias”, advirtió.

Cómo pedir ayuda en El Bolsón

Troglia recordó que El Altillo funciona desde hace ocho años como dispositivo municipal de escucha y acompañamiento para personas con consumos problemáticos, adicciones y también para familiares que necesitan orientación.

El equipo está integrado por Luciano Troglia junto a los psicólogos sociales Liliana Rodríguez y Alejandro Carrizo. Allí se realizan entrevistas individuales, espacios terapéuticos, grupos para familias y acompañamiento durante los tratamientos.

Quienes necesiten orientación o deseen iniciar un proceso de acompañamiento pueden acercarse personalmente a Dorrego 128, en El Bolsón, frente a la parada de colectivos. “Pueden venir directamente al dispositivo. Siempre estamos a disposición para escuchar, orientar y acompañar a quien lo necesite”, concluyó Troglia.

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