
La caducidad de la Ley 27.705 este domingo deja a millones de argentinos y argentinas fuera del sistema previsional, subrayando brechas de género y una crisis de sostenibilidad.
Este domingo marca el fin de la vigencia de la Ley 27.705 de moratoria previsional, una herramienta que permitió a millones de argentinos acceder a jubilaciones sin contar con los años de aportes requeridos. Sin una propuesta de prórroga por parte del Gobierno y la incapacidad de la oposición para impulsarla en el Congreso, el panorama para miles de personas es desalentador.
Actualmente, el sistema previsional cuenta con 7,2 millones de jubilaciones y pensiones, de las cuales el 59,5%, es decir, 4,3 millones, se lograron gracias a moratorias. Sin embargo, con la caducidad de esta ley, se estima que 9 de cada 10 mujeres y 7 de cada 10 hombres no cumplirán con los aportes necesarios para acceder a una jubilación.
El impacto es particularmente grave para las mujeres, quienes enfrentan desigualdades históricas en el mercado laboral. Las interrupciones en sus carreras debido a responsabilidades de cuidado, el trabajo informal y la brecha salarial se traducen en menores aportes al sistema previsional, amplificando la exclusión.
Esta realidad plantea serios interrogantes sobre la equidad y sostenibilidad del sistema jubilatorio argentino. La falta de consenso político para extender la moratoria evidencia la desconexión entre los actores gubernamentales y las necesidades de la población. Mientras tanto, millones de argentinos quedan en un limbo previsional que subraya la urgencia de reformas profundas. El desafío no solo reside en garantizar una vejez digna, sino también en construir un sistema más inclusivo y equitativo frente a las desigualdades estructurales.

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