
Vecinos y vecinas afectados por el incendio Confluencia, que no son propietarios, exigen soluciones concretas al gobierno provincial de Alberto Weretilneck. Las demandas incluyen subsidios para alquileres y apoyo para recuperar bienes esenciales.
El incendio Confluencia, que arrasó con más de 3.825 hectáreas el pasado 30 de enero, dejó a decenas de familias en El Bolsón sin hogar ni pertenencias. Entre los damnificados se encuentran, al menos 38 personas, quienes eran inquilinos, inquilinas o cuidadores de chacras, quienes denuncian no haber recibido asistencia suficiente por parte de las autoridades.
Marisa Pérez, vocera de este grupo, expresó en declaraciones a FM de la Cordillera: “Nuestra solicitud es concretamente que el gobierno provincial nos convoque a una reunión para encontrar soluciones. Quedamos con nada, muchos perdieron sus cosas en el fuego y a otras se las robaron”. Pérez también destacó la necesidad de subsidios para alquileres y apoyo para reponer bienes esenciales como heladeras y herramientas de trabajo.
Según los testimonios, algunos damnificados recibieron $300.000 en tres vouchers para alquileres, pero esta ayuda no fue suficiente para quienes enfrentan costos mayores. “Nadie se comunicó con nosotros. Solo somos unos más que realizamos nuestras declaraciones juradas, pero no recibimos ni quince, ni treinta, nada, y ninguna respuesta”, agregó Pérez.
Los reclamos también apuntan al funcionario provincial a cargo, Juan Pablo Muena, Ministro de Desarrollo Humano, Deporte y Cultura de Río Negro, exigiendo una solución integral y colectiva. “Queremos que vengan, no de forma individual, y nos den una solución a todos en nuestro conjunto”, solicitó una vecina. Además, se subrayó que muchas familias no solo perdieron sus hogares, sino también sus fuentes de trabajo.
El gobernador Alberto Weretilneck, de Juntos Somos Río Negro, han destacado en diversas ocasiones los esfuerzos realizados para asistir a los afectados por el incendio. Sin embargo, los damnificados no propietarios sienten que sus necesidades han sido desatendidas. “La provincia no nos consideró”, lamentó una vecina.
Mientras tanto, los afectados insisten en que las soluciones deben incluir terrenos para reconstruir sus vidas y garantizar derechos que, según ellos, nunca tuvieron. “A mí un parque no me interesa, a mí me interesa un terreno donde podamos volver a reconstruirnos”, concluyó una de las damnificadas.
La comunidad espera que las autoridades municipales y provinciales tomen medidas urgentes para atender las demandas de quienes quedaron en una situación de extrema vulnerabilidad tras el devastador incendio.

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