
Vecinos recuerdan las pérdidas del 15 de enero de 2025 y destacan la organización solidaria que hoy vuelve a sostener la emergencia.
El 15 de enero de 2025 marcó un antes y un después para muchas familias de Epuyén. Ese día, el fuego arrasó viviendas y dejó a decenas de vecinos sin techo. Azul Gatti Yapur fue una de las damnificadas. “El año pasado se quemó mi casa y la de mi familia, y ahora estamos acá de nuevo con alerta”, relató. La memoria de aquel incendio sigue presente en cada nuevo foco que amenaza la zona.
La vecina recordó que aún se encuentra en proceso de reconstrucción. “Estoy en mi terreno mojando la casa que estoy reconstruyendo. Tengo la estructura hecha y la estoy mojando para que no se me queme de nuevo”, explicó. A pesar de los relevamientos realizados, los fondos prometidos para la recuperación todavía no llegaron. “No hemos recibido ninguna respuesta, la única fue un mensaje de WhatsApp diciendo que los subsidios se extenderían, pero no tenemos certezas”, señaló.
La experiencia del año pasado dejó en claro la necesidad de respuestas más rápidas y efectivas. “La provincia haga algún tipo de respuesta, lo que nosotros planteamos es que es totalmente insuficiente”, expresó Gatti Yapur. La falta de recursos oficiales llevó a que la comunidad se organice por su cuenta, replicando las estrategias solidarias que surgieron tras el incendio de 2025.
La cocina solidaria y la logística vecinal
Desde aquel enero, la cocina solidaria se convirtió en un espacio clave. “Estamos con la cocina solidaria que se armó a raíz del incendio del año pasado, todo el año hubo gente cocinando, hoy están a disposición de la situación”, contó Gatti Yapur. El punto de encuentro es la escuela 9 de Epuyén, donde se reciben donaciones de alimentos frescos, agua mineral y elementos de botiquín.
La organización comunitaria también incluye apoyo a brigadistas voluntarios que cruzan el lago para combatir el fuego. “Estamos necesitando donaciones de dinero o alimentos frescos, porque lo único que tenemos son secos. Además, colirio, platzú, vendas y pervinox”, detalló. Se suma el pedido de una manga para motobomba y una puntera de bronce, esenciales para sostener el trabajo en el terreno.
El alias cocina.mingas.epuyen centraliza las donaciones económicas, con comprobante para la organización interna. La logística solidaria, aceitada desde el año pasado, permite que vecinos y voluntarios cuenten con recursos básicos en medio de la emergencia. “De un año a otro se ha ido logrando que la logística de todas las voluntades solidarias esté muy aceitada”, destacó Gatti Yapur.
Memoria y resistencia comunitaria
El recuerdo del incendio de 2025 no solo alimenta la preocupación actual, también refuerza la decisión de permanecer en el territorio. “Estamos resistiendo, no nos van a echar, vamos a seguir viviendo y habitando este lugar”, afirmó la vecina. La comunidad insiste en que la emergencia no debe ocultar la necesidad de planificación a largo plazo. “Esto no es accidental, hay que abrir los ojos y plantarnos como comunidad”, sostuvo.
La organización vecinal se presenta como la principal respuesta frente a la falta de recursos oficiales. La cocina solidaria, las donaciones y la coordinación de brigadistas son hoy el sostén de quienes enfrentan el fuego. El recuerdo del 15 de enero de 2025 funciona como advertencia y como motor de resistencia: la comunidad de Epuyén aprendió a organizarse y vuelve a hacerlo para proteger su territorio.

Sé el primero en comentar