
La crisis de Flybondi sumó un nuevo capítulo luego de que Brasil limitara la comercialización de pasajes por los altos niveles de cancelaciones. En paralelo, la ANAC argentina exigió a la aerolínea un plan de acción para demostrar que su programación de vuelos se ajusta a la capacidad operativa disponible.
La low cost Flybondi atraviesa desde hace más de un año y medio una situación marcada por una flota reducida, incumplimientos reiterados y un esquema comercial basado en la venta de pasajes por encima de su capacidad operativa. Durante julio, la empresa canceló cerca del 75% de los vuelos programados, lo que dejó a miles de pasajeros afectados en plena temporada de vacaciones de invierno, mientras continuaba comercializando servicios en su sitio web y a través de agencias.
En ese contexto, el grupo COC Global, propietario de la aerolínea y de OCA, analiza un rebranding bajo la marca “OCA Air”, una posibilidad que alimenta las versiones sobre un cambio de identidad comercial en medio de la crisis.
La situación también llegó al Congreso. La senadora mendocina Mariana Juri, presidenta de la Comisión de Turismo, presentó un pedido de informes ante la ANAC en el que sostuvo que, desde comienzos de 2026, Flybondi canceló más del 20% de sus vuelos, porcentaje que aumentó desde abril. Entre el 1 de julio y la actualidad, las cancelaciones domésticas alcanzaron el 75,73%, mientras que la puntualidad fue del 7,32%.
Juri reclamó sanciones, información sobre actas de infracción y sumarios, además de cuestionar que la empresa continuara comercializando vuelos sin respaldo operativo suficiente. También comparó ese desempeño con el de Aerolíneas Argentinas y JetSMART, que mantuvieron niveles de cancelación dentro de parámetros habituales.
Brasil restringió la venta de pasajes de Flybondi
La crisis también tuvo impacto en el mercado internacional. La Agencia Nacional de Aviación Civil (ANAC) de Brasil aplicó una medida cautelar administrativa y restringió la venta de pasajes de Flybondi luego de constatar que la compañía canceló el 79% de los vuelos previstos hacia ese país entre el 1 y el 27 de julio.
La autoridad brasileña suspendió la comercialización de pasajes para las rutas hacia Florianópolis, Maceió y Salvador, que todavía no habían comenzado a operar. Además, prohibió incorporar nuevos destinos, aumentar frecuencias o ampliar la red de vuelos en Brasil.
El organismo también advirtió que, si antes del 3 de agosto la empresa no demuestra haber corregido sus problemas operativos, podría extender la restricción a la venta de pasajes para la ruta Buenos Aires-Río de Janeiro. La medida no alcanza a los tickets ya emitidos, aunque obliga a Flybondi a brindar asistencia, reubicación sin costo o reintegros a los pasajeros afectados por nuevas cancelaciones, de acuerdo con la normativa brasileña.
La ANAC argentina exigió un plan de acción
Tras la decisión de Brasil, la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) intimó a Flybondi a presentar en los próximos días un plan de acción por escrito en el que detalle con cuántas aeronaves prevé operar, cuál será su programación de vuelos y cuántos pasajes comercializó en función de esa capacidad.
El objetivo es verificar que la programación de servicios sea consistente con los recursos disponibles y que las aeronaves cumplan con las exigencias de seguridad operacional. La ANAC recordó que la legislación argentina no contempla la suspensión cautelar de la venta de pasajes para operadores habilitados, aunque aclaró que, si detecta incumplimientos vinculados con la seguridad, podrá adoptar medidas dentro de sus competencias, incluida la inmovilización de aeronaves. También advirtió que aplicará las sanciones previstas ante infracciones a la normativa aerocomercial o afectaciones a los derechos de los pasajeros.
Si la crisis continúa y el plan presentado por Flybondi no satisface a las autoridades, la inmovilización total o parcial de la flota podría dejar a la compañía sin capacidad de operar parte de sus servicios y obligar a redistribuir la demanda entre otras aerolíneas. En paralelo, la posible reconversión bajo la marca “OCA Air” abre interrogantes sobre la continuidad de las obligaciones con los pasajeros y con el Estado.

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