
*Una investigación científica realizada en Camarones confirmó la presencia humana en la costa atlántica patagónica hace más de 10 mil años y reveló prácticas funerarias, alimentación marina y vínculos estables con el territorio.*
Un hallazgo arqueológico en Chubut aportó nuevas evidencias sobre la presencia humana en la Patagonia hace más de 10.000 años. El descubrimiento se produjo en la localidad de Camarones, donde un equipo científico identificó restos humanos y elementos asociados a prácticas funerarias de antiguos grupos cazadores-recolectores.
La investigación fue publicada en la revista internacional Journal of Archaeological Science: Reports y describe “un sitio funerario en Camarones, en el límite este de la Patagonia argentina”, según detallaron los investigadores en el estudio.
Los restos fueron encontrados en octubre de 2020 por albañiles que realizaban excavaciones para una obra de gas en una vivienda en construcción. Tras la denuncia realizada por los propietarios del terreno en la comisaría local, intervino personal policial y especialistas del IDEAus-CONICET.
El trabajo arqueológico se extendió entre noviembre de 2020 y marzo de 2022 e incluyó tareas de campo, análisis isotópicos y dataciones radiocarbónicas. Los investigadores señalaron que “las dataciones radiocarbónicas confirmaron la antigüedad excepcional del hallazgo”, según publicó el estudio científico.

Qué revelaron los restos humanos hallados en Camarones
Las excavaciones permitieron identificar dos entierros correspondientes a menores de edad. Los especialistas determinaron que se trataba de “dos niños o adolescentes”, sepultados con una diferencia temporal de “unos 400 años entre uno y otro”.
Las dataciones indicaron que uno de los individuos vivió hace aproximadamente “10.210 años” y el otro hace cerca de “10.800 años”. De esta manera, el descubrimiento se convirtió en la evidencia más antigua de presencia humana registrada en la costa atlántica de la Patagonia.
Junto a uno de los cuerpos aparecieron elementos vinculados a posibles rituales funerarios. Los investigadores encontraron “piedras de color rojo” y “cincuenta cuentas hechas con huesos de aves”, lo que sugiere, según el estudio, que “quienes vivían allí realizaban rituales especiales al enterrar a sus muertos”.
Además, los análisis realizados sobre los restos determinaron que ambos individuos mantenían una alimentación basada en recursos marinos. Los estudios concluyeron que “ambos niños comían principalmente alimentos del mar, como peces o mariscos”, lo que evidencia una ocupación estable de la zona costera.

Por qué el descubrimiento cambia la historia del poblamiento en Patagonia
Antes de esta investigación, los restos humanos más antiguos registrados en la región no superaban los 7.000 años. Por eso, el hallazgo modifica la cronología conocida sobre el poblamiento de la Patagonia atlántica.
Entre los elementos identificados por los especialistas también apareció una característica dental poco frecuente. En uno de los individuos se detectaron “incisivos inferiores triangulares”, una condición conocida como “cúspide talón”, sin antecedentes similares en registros tan antiguos de América.
Para los investigadores, el descubrimiento “permite repensar los modelos sobre la dispersión humana en Sudamérica” y demuestra la existencia de grupos organizados con prácticas simbólicas complejas.
El estudio también concluyó que “la reutilización del espacio funerario durante 400 años sugiere que los grupos cazadores-recolectores mantenían un conocimiento profundo y una relación estable con el entorno”, aportando nuevas evidencias sobre la vida de los primeros habitantes de la Patagonia.

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