Historias del fuego, aplacado por el accionar comunitario

En El Bolsón, el incendio Confluencia sigue arrasando con extensas áreas, pero la solidaridad y el esfuerzo comunitario destacan en medio de la emergencia. Manuel de Lucía, vecino de Mallín Ahogado, relató cómo la cooperación de personas solidarias salvó su casa del fuego. Pese a la devastación del 90% de su chacra, la solidaridad continúa siendo fundamental. La colaboración con el SPLIF y el trabajo preventivo han sido clave. Manuel resalta la importancia de mantener la conexión con la comunidad y el entorno, así como la esperanza de reconstruir y sembrar un futuro más sostenible.

El incendio Confluencia ha devastado al menos 3000 hectáreas en la región de El Bolsón, Río Negro, desde el 30 de enero. Las altas temperaturas y los vientos fuertes han dificultado las labores de extinción. Más de 300 personas, incluidos 100 bomberos, trabajan arduamente para controlar las llamas, enfocándose en la guardia de ceniza y los puntos calientes que vuelven a prenderse. A la labor, se suma la de vecinos y vecinas de manera voluntaria, organizando alimentos y el enfriamiento de zonas aún calientes.

Manuel de Lucía, poblador de la Chacra Arcoíris en la costa del río azul, coordinador de la agrupación Mallín Ambiental e integrante de la Asamblea en Defensa del Agua y la Tierra (ADAT), cuenta que vienen de una semana con mucho cansancio. Detalla sus días y los resume: “consiguiendole algunos implementos a los brigadistas, también algunas mangueras para los vecinos y vecinas para que puedan recuperar algo de lo perdido” en sus terrenos afectados por las llamas del fuego.

En ese sentido, el vecino y referente de Mallín resaltó que “nosotros estamos bien, se salvo la casa por una veintena, treintena de personas solidarias que estuvieron mojando en la chacra”. De este modo Manuel relató que se encontraba en la zona del río Raquel y debido al comportamiento del fuego aquel jueves no logró llegar hasta su casa. Agradeció entonces que “con mucho conocimiento del fuego quienes se encontraban sofocando los focos y manteniendo el fuego lo más lejos posible de la casa” pudieron salvarla. De todos modos, Manuel asegura que “el 90% de la chacra se quemó”.

En el recuerdo de lo que fue el jueves que se prendió fuego el paraje de Mallín Ahogado, Manuel cuenta que “en un momento nos vimos todos los vecinos y vecinas reunidos en la esquina de la escuela 103 y la ruta 86 y definimos bajar a El Bolsón a ver qué hacer, luego regresé a combatir el fuego y estuve con algunos voluntarios que estaban ahí sofocando focos”. Desde la Chacra Arcoíris, el vecino relata que la solidaridad es la que floreció ante la emergencia, y es la que aún florece en estos momentos.

Refiriendose a la reconstrucción, Manuel expresó que: “necesitamos restablecer nuestra conexión mas pura con lo que somos, yo no soy brigadista sólo estoy apagando fuegos”, afirmó. De esta manera comentó que “quienes ayudan son personas de acá de siempre, que conocen mucho el territorio, cada rincón, cada curva, cada árbol y dónde están los reservorios”.

A raíz de la solidaridad comunitaria, y también la articulación con el Servicio de Prevención y Lucha contra Incendios Forestales, el vecino y coordinador de la agrupación Mallín Ambiental comentó que “yo tenía un equipo de primer ataque que me había dado el SPLIF, me traje una piletita y ese era mi reservorio, tenía la mochila de agua, rastrillos”. “Yo me dedico a otra cosa, soy músico, no estoy formado para ser brigadista”, detalló.

En su recuerdo, Manuel afirma que “había un grupo de vecinos que se pudieron organizar previamente e ir al pie del saturnino a esperar al fuego, preparados para combatirlo, como si fuera un gran ensayo de algo que sabíamos que iba a pasar”. En su recorrido, desde Mallín Ambiental han trabajado en la colocación de cartelería preventiva, y espacios de educación ambiental.

En ese sentido, relató que “trabajamos mucho en lo preventivo, con gente del SPLIF, con la secretaria de ambiente y cambio climático, con defensa civil municipal”. De este modo agregó que: “el SPLIF nos tiró un par de mangas la primera tarde, nos repararon una motobomba que no estaba andando bien, es mucho trabajo y articulación”.

Acorde a lo que corresponde al día después, Manuel expresó que “el tema es la perdida de esas sustancias esenciales que nos hacen humanos, es un llamado humano lo que genera la solidaridad”. A su vez, reflexionó que “después de que terminemos de apagar, queremos que nos ayuden a sembrar”.

Asimismo, Manuel enfatizó en que “Mallín Ahogado es un ejido rural productivo y podemos convivir con un sano turismo, hay formas de general una convivencia con cómo quiere vivir el poblador y cómo se puede generar una economía más circular, más sana, más amable, hay que repartir la torta, como en un cumple, todos tenemos que poder comer nuestra porción”, cerró.

Sé el primero en comentar

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será objeto de publicidad.


*