
El biólogo y docente jubilado de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, Lino Pizzolón, explicó cómo las plantaciones de pino implantado influyen en la propagación de incendios, la degradación del suelo y el desplazamiento del bosque nativo en zonas de Epuyén, El Hoyo y Puerto Patriada.
Lino Pizzolón, biólogo y docente jubilado de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, aclaró que su formación no está centrada en incendios, aunque su experiencia reciente lo llevó a involucrarse en la problemática. “No soy especialista en esto, lo mío ha sido siempre los temas de agua. Esto ha sido aprenderlo a costillas propias y con el incendio del año pasado, que se quemó acá en Epuyén”, señaló a FM 105.5 de la Cordillera.
En ese marco, describió el impacto posterior al fuego en predios con pinos implantados y el costo que implica su manejo. “Ver el costo enorme que tiene cortar pinos que quedan cortados y que nadie los quiere, ni es regalado, que los vengan a buscar de alguna cerradera, pinos de 30, 40 metros de altura”, indicó Pizzolón.
El biólogo puso el foco en la responsabilidad de los propietarios y ocupantes de tierras. “Esta invasión, lo que me parece muy importante puntualizar en este momento es el cuidado vecinal, primero del predio donde cada uno esté, alquile, lo que sea, de arrancar cuanto pinito brote”, sostuvo, y agregó que “brotan como una plaga, como un césped”.
También cuestionó la falta de mantenimiento tras los incentivos oficiales. “Se cobraba el subsidio porque había subsidio para plantaciones, pero después las tareas de mantenimiento, nada”, afirmó, al referirse a las políticas que promovieron la forestación sin control.
Pinos e incendios: evidencia científica en la región
Pizzolón remarcó que el comportamiento del pino frente al fuego está documentado por investigaciones científicas. “Hay dos puntos muy importantes con el tema de los pinos, y uno estudiado muy en profundidad por todo el equipo de Estela Raffaele (Dra. en Ciencias Naturales orientación Ecología) del Conicet de Bariloche”, explicó.
Según detalló, “en la lista de especies inflamables, o sea que se prende fuego, el pino está en la primera”, lo que incrementa el riesgo en zonas de interfaz urbano-rural. Además, citó estudios realizados en Puerto Patriada, área afectada por incendios reiterados.
En relación a la regeneración posterior al fuego, sostuvo: “Después de cada incendio la semilla de pino no se quema, brota inmediatamente o al poco tiempo, y si había 100 pinos por hectárea, aparecen 2000 pinos por hectárea o más”. Para el biólogo, esto genera “más material inflamable para el próximo incendio”.
Pizzolón vinculó este proceso con incendios ocurridos en El Hoyo y otras zonas de la Comarca Andina. “Eso ha pasado en Puerto Patriada, pasó con el incendio de El Hoyo, que se había quemado en 2011, años atrás volvió, había más pinos”, afirmó.
Impacto ambiental y desplazamiento del bosque nativo
El entrevistado describió el avance del pino como un proceso de degradación ambiental. “Es una plaga, una máquina de invadir territorio, detrás de esos territorios invadidos quedan suelos esqueléticos estériles, porque se ha quemado todo”, expresó, en referencia a sectores como el cerro Gladys.
Aclaró que estas conclusiones no son opiniones personales. “Eso es el trabajo del grupo, no estoy diciendo yo, es el grupo de Estela Raffaele”, enfatizó, al mencionar los estudios sobre suelos y vegetación post incendio.
Consultado sobre la relación con otras especies, explicó que el pino inhibe el crecimiento del bosque nativo. “El pino tiene sustancias, emite sustancias por las raíces, por las hojas, que no deja crecer, inhibe en el crecimiento de otras especies”, detalló, y agregó que estos espacios fueron definidos como “desiertos verdes”.
En contraste, señaló que la flora autóctona muestra otro comportamiento frente al fuego. “Donde hay bosque nativo no está quemado completo, se ha quemado por franja, queda mucho bosque nativo para la regeneración. Ves donde hay pino, es el arrase completo de la montaña”, afirmó.
Control comunitario y debate sobre medidas legales
Hacia el final, Pizzolón planteó la necesidad de una respuesta colectiva. “Erradicar todos los pinos chiquitos y después ver, cuando seamos muchos, también medidas judiciales, penales, más graves”, propuso, al tiempo que llamó a “exigir una legislación acorde”.
Finalmente, valoró el rol de los medios en la difusión del tema. “Es muy importante el trabajo de difusión fundamental de todo esto que está pasando”, concluyó el biólogo Lino Pizzolón, al cerrar la entrevista.

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