
A menos de dos años del primer caso, científicos confirmaron que el virus circula a lo largo de casi 1.000 kilómetros de costa y preocupa su impacto en pingüinos, aves marinas y lobos marinos.
La gripe aviar altamente patógena H5N1 ya se encuentra distribuida en las zonas de la Antártida que pudieron ser estudiadas por equipos científicos. La advertencia surge a partir de la última expedición realizada durante el verano austral, que confirmó la presencia del virus en distintas especies y encendió alertas por el impacto sobre la fauna nativa.
La primera detección del virus en el continente fue en abril de 2024. Menos de dos años después, los especialistas sostienen que el H5N1 avanzó más rápido de lo previsto, con casos confirmados en pingüinos y lobos marinos a lo largo de unos 900 kilómetros de la costa occidental.
Esa es la situación relevada por la campaña científica más reciente, que dejó conclusiones preocupantes. En diálogo con la Agence France-Presse, un experto advirtió que “las especies de la Antártida son en general escasas a nivel mundial”, según .
El seguimiento del virus se volvió clave ante la posibilidad de que la enfermedad afecte poblaciones completas en un ecosistema donde muchas especies no tuvieron exposición previa a este tipo de patógenos.
El primer hallazgo y la expansión del virus
El primer registro de gripe aviar en la Antártida estuvo a cargo del científico chileno Víctor Neira, quien junto a su equipo detectó el virus en cinco skuas infectadas, aves también conocidas como págalos. El hallazgo se produjo en abril de 2024.
Con el correr de los meses, se detectaron nuevos casos a lo largo de casi 1.000 kilómetros de costa bajo observación científica. “El virus se ha expandido completamente en la región antártica en donde nosotros tenemos la capacidad de ir a estudiar”, señaló Neira, científico de la Universidad de Chile y del Instituto Antártico Chileno.
La velocidad de propagación refuerza la preocupación por las dificultades logísticas para dimensionar el alcance real del brote en un territorio con condiciones extremas.

Especies afectadas y riesgo sanitario
La última expedición confirmó casos en una decena de especies, entre ellas el cormorán antártico, la gaviota dominicana, pingüinos de Adelia y de Papúa, y el lobo fino antártico. Se detectaron decenas de animales infectados, aunque el número real de muertes podría ser mayor.
Según explicó Neira, las bajas temperaturas limitan el tiempo de trabajo en terreno. “Las condiciones impiden explorar por más de un par de horas al día”, indicó el científico, lo que dificulta el registro completo de los impactos.
El especialista, que estudia variantes de la influenza en la Antártida desde hace una década, remarcó la peligrosidad del virus. “Esta enfermedad es capaz de matar al 100% de las aves en períodos cortos de tiempo. Por ejemplo, en uno o dos días puede llegar a matar al 90% o 100% de los animales de un lugar”, afirmó Neira.
Aunque las especies afectadas figuran con riesgo de preocupación menor en la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, el científico alertó que “las especies de la Antártida son en general escasas a nivel mundial”.
Un fenómeno global con impacto local
Algunas poblaciones, como las del cormorán antártico o las skuas, cuentan con apenas unos 20.000 individuos estimados. Neira advirtió que si el virus continúa fortaleciéndose, “cualquier especie, si se ve gravemente afectada por el virus, podría pasar a estar en peligro de extinción”.
La expansión del H5N1 en la Antártida se da en el marco de una ola global de influenza aviar que desde 2021 afecta a millones de aves silvestres y mamíferos en América, Asia y Europa, impulsada por la migración de aves.
En la región, existen antecedentes recientes. En 2023, la gripe aviar provocó la muerte de unos 1.300 pingüinos de Humboldt en Chile, cerca del 10% de su población, según datos del Servicio Nacional de Pesca.
El avance del virus en la Antártida refuerza la preocupación científica por el impacto sanitario en uno de los ecosistemas más aislados del planeta y por las dificultades para contener su propagación.
Fuente: AFP

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