
Tenía 47 años y estaba internada desde el 14 de julio tras sufrir un ACV. Luchadora incansable, hizo historia en el boxeo femenino y dejó una huella imborrable.
El boxeo argentino está de luto: Alejandra “Locomotora” Oliveras falleció este lunes a los 47 años en el Hospital José María Cullen, en Santa Fe, tras pasar dos semanas internada en estado crítico. La ex campeona mundial sufrió un accidente cerebrovascular isquémico el pasado 14 de julio y, pese a una evolución que en los últimos días parecía alentadora, su cuadro se agravó súbitamente y no pudo recuperarse.
La noticia fue confirmada por el director del hospital, Bruno Moroni, quien detalló que Oliveras sufrió un shock con hipoxemia severa y una embolia pulmonar masiva, que derivaron en un paro cardiorrespiratorio refractario. “Se implementaron todas las medidas necesarias, pero lamentablemente falleció”, expresó.
Una carrera forjada en la adversidad
Alejandra Oliveras fue mucho más que una boxeadora. Nacida en Jujuy en 1978 y criada en Córdoba, superó una infancia humilde, fue madre adolescente y sobreviviente de violencia de género. En el boxeo encontró primero una defensa, luego una pasión, y finalmente una bandera.
Debutó como profesional en 2005 y obtuvo seis títulos mundiales en tres categorías diferentes, algo inédito en el país. En 2006, venció a la mexicana Jackie Nava y se consagró campeona mundial supergallo del CMB. Luego sumó coronas de la AMB, OMB y volvió a alzar el cinturón del CMB en otra categoría. Su récord: 33 victorias (16 por KO), 3 derrotas y 2 empates.
Más allá de su historial deportivo, luchó por el reconocimiento del boxeo femenino, denunciando las desigualdades salariales y las condiciones de entrenamiento que enfrentan las mujeres. Fundó el “Team Locomotora” en Santo Tomé, donde entrenaba gratis a jóvenes de bajos recursos. En 2024 fue incorporada al Ministerio de Seguridad y recibió un homenaje al ser la primera mujer argentina en ingresar al Salón de la Fama del Boxeo Latinoamericano.
Una pelea que no pudo ganar
El lunes 14 de julio, Oliveras ingresó a la guardia del hospital con pérdida de movilidad en el lado izquierdo del cuerpo y un cuadro confusional. Los estudios confirmaron un ACV isquémico y desde entonces su estado fue reservado. A lo largo de los días mostró leves mejoras, incluso logró respirar sin asistencia total y abrir los ojos. Su familia y sus hijos la acompañaron en todo momento.
Sin embargo, este lunes, su cuerpo no resistió. El jefe de terapia del Hospital Cullen, Néstor Carrizo, explicó que “presentó un evento súbito con hipoxemia refractaria” y que la muerte fue consecuencia de una trombosis venosa profunda con embolia pulmonar.
Alejandra “Locomotora” Oliveras se despidió como vivió: peleando hasta el final. Su historia trasciende los títulos. Fue símbolo de resiliencia, coraje y lucha social. El boxeo, y el país, pierden una voz potente y una mujer que abrió caminos a los golpes, con el corazón y los puños.

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