
Una madre denunció que, mientras reclamaba por la entrega de insumos vitales para su pequeño hijo, la obra social IPROSS se negó a recibir la documentación y para completar el cuadro de indignación, un móvil policial se hizo presente en el lugar. El niño necesita sonda para alimentarse y padece una enfermedad poco frecuente.
Abigail Solís llegó este lunes por la mañana en medio de la lluvia a la delegación de IPROSS en El Bolsón con un objetivo claro: entregar planillas para que su hijo Ale, que se alimenta por sonda nasogástrica, pueda seguir recibiendo los elementos médicos descartables esenciales. Pero lo que debía ser un trámite administrativo terminó con una escena inexplicable: presencia policial, móviles oficiales estacionados en lugares reservados para personas con discapacidad y hasta filmaciones del niño.
“Estamos hablando de papeles para que mi hijo pueda seguir comiendo. Y nos mandaron a la policía como si estuviéramos cometiendo un delito”, expresó Abigail, visiblemente conmocionada.
El reclamo ya se había iniciado la semana anterior, cuando en IPROSS se negaron a recibir la documentación por falta de una firma del padre del menor, quien según denunció Solís, se había negado a entregar los papeles. “Hoy los trajimos completos, pero tampoco querían recibirlos. Sólo después de que se armara un revuelo, recién ahí accedieron”, explicó.
Abigail no llegó sola: junto a su pareja y con Ale en brazos, enfrentó la negativa de la delegación. Y mientras discutían con una de las responsables del lugar, un móvil policial llegó a la puerta. “Nos filmaban, incluso al nene, que es menor de edad y tiene una discapacidad. Al patrullero lo estacionaron tapando un espacio reservado para discapacitados . Es un uso indebido de los recursos del Estado”, denunció.
Ale padece hemiplejia alternante, un síndrome muy poco frecuente que, combinado con epilepsia refractaria, lo mantiene en un estado de salud muy delicado. “Hay días en los que no puede moverse, ni comer. Por eso necesita la sonda, por eso estos descartables son urgentes”, explicó su mamá. Hace pocas semanas, el niño sufrió una crisis severa: convulsionó por más de dos horas, fue intubado y trasladado en avión sanitario desde Esquel a General Roca, donde permaneció internado en coma farmacológico.
“Este no es un reclamo caprichoso. Es desesperación. Y mientras tanto, la obra social, que debería estar del lado de la salud, se convierte en un obstáculo más”, expresó Abigail. No es la primera vez que enfrenta situaciones similares: ya ha tenido que reclamar públicamente por la falta de medicamentos para Ale y otros insumos médicos esenciales.
“No venimos de semanas fáciles. Todo esto agota física y emocionalmente. Y que encima la respuesta institucional sea un patrullero en vez de una solución, es inaceptable”, cerró.
Luego del incidente, y tras la exposición pública del caso, IPROSS finalmente recibió los papeles. Pero ahora la familia deberá esperar que los trámites sigan su curso, en medio de la incertidumbre sobre cuándo llegarán los materiales. Mientras tanto, evalúan hacer las denuncias correspondientes por el uso irregular del móvil policial y por la exposición indebida del niño.
“Esto no puede pasar más. No es un favor: es un derecho. Que un niño pueda alimentarse no debería depender de la voluntad de una oficina ni de la firma de nadie”, concluyó Abigail.

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