
Mientras millones de argentinos ajustan hasta lo imposible, los senadores se aprueban otro aumento salarial que los llevará a cobrar más de 9,5 millones de pesos desde julio. Todo, sin debate y con una cláusula que se actualiza automáticamente según la paritaria del Congreso.
Los senadores nacionales se beneficiarán con un nuevo incremento salarial que llevará sus dietas por encima de los $9,5 millones mensuales a partir de julio. Se trata del segundo aumento significativo en menos de tres meses, tras el descongelamiento de las dietas votado a mano alzada el 18 de abril, sin debate ni rendición de cuentas ante la sociedad.
El aumento se debe a una cláusula de actualización automática atada a la paritaria de los empleados legislativos, aprobada por los propios senadores en abril. Esta decisión fue avalada por los presidentes de ambas Cámaras, Martín Menem (Diputados) y Victoria Villarruel (Senado), quienes firmaron esta semana un acuerdo con los gremios legislativos que contempla un incremento del 1,3% mensual para marzo, abril y mayo.
El ajuste salarial representa unos $360.000 más respecto al ingreso anterior, pero el número final podría ser aún mayor si se pagara retroactivamente, como se hizo con los trabajadores del Congreso.
A fines de 2023, Villarruel había intentado congelar las dietas para todo 2024, sin éxito. El desenganche paritario nunca se concretó, y la dieta quedó automáticamente ligada a las negociaciones sindicales. Al no pronunciarse en el plazo legal (tercera semana de abril), los senadores habilitaron tácitamente esta suba escandalosa.
Mientras tanto, desde los gremios legislativos como ATE y UPCN reconocen que “no pueden ser indiferentes a las urgencias económicas que atravesamos como sociedad”, pero aseguran que “siguen defendiendo los derechos laborales”.
La pregunta inevitable es: ¿Quién defiende a los millones de argentinos que no llegan a fin de mes mientras los representantes del pueblo se llenan los bolsillos?

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