
El colapso del organismo se profundizó tras la reciente renuncia de la única asistente administrativa que cumplía funciones fijas.
El funcionamiento del Registro Civil de El Bolsón atraviesa una situación crítica que se hace cada vez más visible. Vecinos de la localidad expresan su malestar ante las demoras y la falta de personal que afecta la atención diaria. Las quejas se repiten por la lentitud en la gestión de trámites esenciales como partidas de nacimiento, documentos de identidad, casamientos y defunciones.
Según cuentan los vecinos a diario se viven: largas filas, espera bajo el frío y puertas que abren más tarde de lo anunciado. Aunque un cartel oficial indica que el horario de atención es de 8 a 12, varios vecinos aseguraron que “recién abren pasadas las 9”.
Una de las principales causas de esta situación es la falta de personal. Actualmente, solo una agente estable —la delegada local— está a cargo del funcionamiento del Registro. Según manifestaron fuentes consultadas, en ocasiones ha recibido apoyo temporal de agentes enviados desde Viedma, pero su presencia es breve y no garantiza continuidad.
Renuncias sin reemplazo
El colapso del organismo se profundizó tras la reciente renuncia de la única asistente administrativa que cumplía funciones fijas. “Este organismo debería contar con al menos cuatro empleados fijos para funcionar correctamente”, señaló una fuente que prefirió no dar su nombre.
La salida de esa trabajadora dejó al Registro Civil prácticamente paralizado. A eso se suma que otros empleados optaron por trasladarse a otros organismos, mientras que algunos directamente presentaron su renuncia. Hasta el momento, desde Viedma no se concretaron designaciones nuevas ni se enviaron reemplazos permanentes.
El personal itinerante que llega desde la capital provincial permanece en El Bolsón solo por unos días. Esto impide una gestión eficaz, ya que el recambio constante impide generar un conocimiento profundo de los procedimientos y las necesidades de los vecinos.
Malestar vecinal y falta de respuesta
Mientras tanto, la comunidad de El Bolsón sigue reclamando una solución de fondo. La falta de respuestas por parte del gobierno provincial genera un creciente malestar. Quienes se acercan al Registro Civil se encuentran con esperas prolongadas y una atención reducida al mínimo.
La falta de personal, la sobrecarga de tareas y la ausencia de una solución concreta alimentan el descontento de la comunidad.

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