
El diputado nacional Miguel Pichetto cuestionó con dureza la autorización del Gobierno para importar peras frescas desde China y advirtió que la medida podría afectar gravemente al Alto Valle, tanto en lo económico como en lo social.
El diputado nacional Miguel Pichetto criticó con dureza la decisión del Gobierno nacional de habilitar la importación de peras frescas desde China para su comercialización en el mercado interno argentino. “Estamos frente a una decisión miserable producto de gente que no entiende, no comprende el valor de la producción y de una economía regional que genera empleo, que genera servicios, que permite que el comercio en el Alto Valle funcione”, sostuvo.
La medida se concretó con el ingreso del primer cargamento desde China: 2.597 cajas de peras frescas por un valor de 25.420 dólares, provenientes de una empresa del país asiático. Para Pichetto, se trata de una “decisión equivocada” que podría tener consecuencias graves para las economías regionales.
El legislador del bloque Encuentro Federal apuntó directamente al ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, a quien calificó como “ignorante” y puso en duda los controles sanitarios aplicados en origen. Según explicó, las peras argentinas exportadas a Rusia, Europa y Brasil cumplen normas sanitarias estrictas que no se exigirían a la fruta proveniente de China.
“Los costos de la pera china son más bajos por subsidios, por economía de escala que indudablemente desplacen a las peras locales de las góndolas y especialmente si llegan en una época de sobreoferta, esto lleva los precios a la baja y afecta al productor”, señaló el diputado.
Riesgo de competencia desleal y caída de precios
El ingreso de fruta importada en un contexto de sobreoferta estacional podría agravar los problemas que atraviesan los productores del Alto Valle. Para Pichetto, la estrategia del Gobierno apunta a contener los precios al consumidor sin medir el impacto en los sectores productivos locales.
“La medida va a impactar negativamente en el ánimo y el espíritu de los productores del Alto Valle”, expresó el diputado, quien durante años representó a Río Negro en el Senado y ha seguido de cerca la evolución del sector frutícola.
También cuestionó los objetivos macroeconómicos detrás de la medida. “Se trata de un exceso, una locura más del área económica de este Gobierno, de Caputo y Sturzenegger que quieren bajar el precio de la góndola, bajar la inflación, con una medida totalmente equivocada”, opinó.
En ese sentido, Pichetto insistió en que las consecuencias podrían ir más allá de lo económico, afectando la estabilidad social de la región productiva.

“Esto va a abrir la puerta a un nuevo Rocazo”
El dirigente evocó un antecedente histórico al referirse a las posibles consecuencias sociales de la apertura a las importaciones. “Va a abrir la puerta a un nuevo Rocazo”, advirtió, en alusión a la protesta masiva de 1972 en General Roca, producto de una crisis frutícola.
Pichetto remarcó que se está subestimando la capacidad de reacción del sector frutícola y el peso que tiene en la vida social y económica del Alto Valle. En ese marco, volvió a cuestionar la falta de una mirada estratégica sobre las economías regionales.
Para el legislador, decisiones como esta evidencian un desconocimiento de las dinámicas del interior productivo y las consecuencias de una competencia externa sin regulaciones adecuadas.
“Es una medida totalmente equivocada que pone en riesgo el equilibrio de una cadena productiva que da trabajo, que genera divisas, que mueve el comercio y sostiene a miles de familias”, concluyó.
Fuente: Diario de Río Negro.

Sé el primero en comentar