
El deslizamiento obligó a evacuar a más de 90 familias de los barrios Sismográfica y El Marquesado y volvió a exponer la ocupación urbana en zonas geológicamente inestables, pese a advertencias técnicas de larga data.
La imagen de un pozo de petróleo emergiendo del suelo dentro de una vivienda sintetizó el impacto del deslizamiento del cerro Hermitte en Comodoro Rivadavia. El derrumbe obligó a evacuar de urgencia a más de 90 familias de los barrios Sismográfica y El Marquesado, y volvió a poner en evidencia la ocupación urbana sobre zonas geológicamente inestables, pese a advertencias técnicas de larga data.
La emergencia generó escenas que reflejan la magnitud del fenómeno. Entre los registros que circularon, se conoció el caso de un vecino de Sismográfica que documentó cómo un pozo petrolero emergió del suelo, rompió el piso de su vivienda y quedó completamente expuesto.
Las consecuencias del deslizamiento son visibles en todo el sector afectado. Casas inhabitables, calles destruidas y servicios interrumpidos forman parte del escenario que atraviesan los barrios evacuados, donde la posibilidad de retorno aparece cada vez más lejana.
El episodio no fue un hecho inesperado. Informes técnicos del SEGEMAR, elaborados hace más de 20 años, advertían sobre el riesgo de movimientos de ladera y desaconsejaban la urbanización en esa zona de la ciudad.
Advertencias técnicas y una urbanización sin control
Pese a esos estudios, la urbanización avanzó sin un control efectivo, lo que dejó a cientos de personas expuestas a un evento que hoy se traduce en pérdidas materiales y desplazamientos forzados. La ocupación del área se consolidó con el paso del tiempo, incluso en sectores señalados como no aptos.
El derrumbe del cerro Hermitte volvió a poner en agenda la falta de planificación territorial y la ausencia de políticas sostenidas para ordenar el crecimiento urbano en función de criterios geológicos.
Mientras las familias evacuadas enfrentan la incertidumbre sobre su futuro habitacional, el barrio afectado aparece, según el estado actual del terreno, prácticamente condenado a no volver a ser habitable.
El episodio reabre un debate pendiente en Comodoro Rivadavia sobre la necesidad de atender las advertencias técnicas, revisar las decisiones urbanísticas del pasado y evitar que situaciones similares vuelvan a repetirse en otras zonas de la ciudad.

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