
El modelo de los Cinco Grandes rasgos de personalidad —responsabilidad, amabilidad, neuroticismo, apertura a la experiencia y extroversión— ha sido considerado durante años como referencia en la investigación sobre el comportamiento humano.
En ese sentido, un estudio de la Universidad de Vanderbilt, en Estados Unidos, analizó un esquema alternativo. Publicado en el European Journal of Personality, el trabajo identificó una jerarquía más extensa que la propuesta por los Cinco Grandes.
La investigación, liderada por Alexander Christensen, profesor adjunto de psicología y desarrollo humano en el Vanderbilt Peabody College, sostuvo que este modelo ha sido culturalmente sólido y predictivo, pero que puede perfeccionarse mediante métodos avanzados de ciencia de datos.

Un enfoque de abajo hacia arriba
A través del análisis de grafos taxonómicos, los científicos mapearon la personalidad desde sus elementos más básicos. Esto les permitió detectar nuevos metarasgos y rasgos, como la sociabilidad, la integridad y la impulsividad.
Según explicaron, la medición de la personalidad tradicionalmente se realizó con un enfoque de arriba hacia abajo, partiendo de grandes rasgos hacia características específicas. Sin embargo, este método puede omitir relaciones estadísticas relevantes entre ítems individuales de encuestas.
En la publicación, los autores escribieron: “Describir y comprender la estructura de la personalidad es fundamental para predecir y explicar el comportamiento humano. Investigaciones recientes exigen que grandes conjuntos de ítems de personalidad se analicen de abajo a arriba”.
También señalaron: “Describir la estructura de la personalidad es importante para comprender por qué las personas hacen lo que hacen. Los enfoques convencionales a menudo se basan en el análisis de estructuras preestablecidas, tomándolas al pie de la letra, para analizar hasta y más allá de los Big Five”.
Nuevos metarasgos y categorías
El TGA (Taxonomic Graph Analysis) se presenta como una herramienta para construir la estructura de la personalidad desde abajo hacia arriba. A diferencia del método convencional, este sistema permite que las relaciones entre elementos, facetas y rasgos emerjan de manera empírica.
En la nueva estructura taxonómica IPIP-NEO de tres niveles, los investigadores identificaron tres metarasgos (estabilidad, plasticidad y desinhibición), seis rasgos (neuroticismo, responsabilidad, apertura y tres nuevos: sociabilidad, integridad e impulsividad) y 28 facetas.
De todas formas, los autores señalaron la necesidad de continuar investigando para evaluar las posibles implicaciones en este campo de estudio.
Christensen valoró: “Más allá de la personalidad, creo que este enfoque de abajo hacia arriba podría tener un impacto en cómo desarrollamos clasificaciones de la psicopatología”.
Aplicaciones en psicopatología
Los investigadores afirmaron que los avances en la medición de la personalidad pueden tener impacto en la forma en que se abordan los diagnósticos en salud mental.
Como ejemplo, Christensen mencionó que cuadros como la depresión y la ansiedad, que suelen presentarse juntos pero se consideran entidades separadas, podrían ser reinterpretados.
El desarrollo del estudio fue posible gracias a un enfoque colaborativo que integró conocimientos teóricos y metodologías cuantitativas. Christensen destacó la relevancia de la “ciencia de equipo” y la labor conjunta de Andrew Samo, autor principal, junto a distintos equipos de investigación.
El investigador concluyó que la combinación de perspectivas teóricas con herramientas avanzadas de ciencia de datos permitió resultados que no habrían sido alcanzados de otra manera, ejemplificando cómo la cooperación interdisciplinaria impulsa nuevas formas de comprender la personalidad humana.

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