Vecinos del barrio Lujancito celebran la expropiación de tierras y proyectan mejoras en sus hogares

La reciente ley provincial que garantiza la expropiación de las tierras del barrio Lujancito trajo alivio a las familias que temían un desalojo. Ahora, los vecinos apuntan a consolidar el barrio y reclamar servicios básicos como luz y agua.

En el barrio Lujancito, Alejandra Mayorga recibió la noticia con alivio: “Estábamos todos tratando de no hacer muchas cosas en los terrenos para que no nos dejen sin tierra donde desarrollar nuestros hogares. Ante la inseguridad de que uno dice, bueno, quizás un desalojo, uno no quiere hacer mucha mejora, pero ahora sí”, relató.

La vecina explicó que la incertidumbre marcaba la vida cotidiana: “Significaba estar más que nada despiertos sabiendo que quizás ven y dicen se tienen que retirar. Con incertidumbre, ¿a dónde vamos a estar? Porque hoy estamos acá, mañana no sabíamos”.

Con la sanción de la ley, los habitantes sienten que se abre una nueva etapa. “Ahora, con que no nos van a desalojar, le vamos a poner lo que más podemos”, afirmó Mayorga, mientras sostenía en brazos a su hija pequeña.

Servicios básicos y reclamos pendientes

Entre los principales desafíos, los vecinos remarcan la necesidad de mejorar la provisión de luz y agua. “Ahora a luchar por los servicios, por la luz más que nada, porque la luz la tenemos, pero se nos corta mucho. Hay vecinos que ya tienen su propio tipo, pilarcito chiquitito”, explicó.

El suministro de agua también depende de la energía eléctrica: “El agua es igual, se corta la luz y se corta el agua a la vez”, añadió.

Recuerdos del incendio y el impacto en la comunidad

El barrio aún guarda la memoria de un incendio ocurrido meses atrás. Alejandra recordó ese momento: “Yo estaba con los nenes, porque aparte de ellos tengo a otros tres nenes, y estaba con los cuatro acá. Terrible, terrible ese incendio. Decir que no corrió peligro ningún nene, ningún mayor, ningún abuelito”.

La vecina señaló que la pérdida material y el temor de perder la vida dejaron huellas en la comunidad, que hoy busca afianzarse como barrio organizado.

La vida cotidiana en el Lujancito

Pese a las dificultades, los vecinos sostienen iniciativas solidarias como un merendero. “Es tranquilo, para mí se me hace más tranquilo. Se está avanzando bastante. Hay casas que hace unos meses no estaban tan bien en pie y ahora están tomando forma, están tomando forma de barrio”, indicó Mayorga.

La alternativa de alquilar no es posible para muchas familias. “Irte a alquilar y pagar un alquiler de 500 mil pesos, ¿podrías todos los meses? No, no, está muy complicado. En mi caso pagar un alquiler es un privilegio que no me lo voy a poder pagar”, remarcó.

Mayorga contó que, si bien muchos vecinos son oriundos del barrio Luján, no es su caso. Sin embargo, valora el proceso colectivo que se está dando en la zona: “Ahora, a meterle garra”.

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