
El establecimiento del barrio Terminal de El Bolsón volvió a suspender clases por la presencia de roedores para luego reabrir las aulas habiendo desinfectado. Desde la institución explicaron que, aunque se realicen tareas de limpieza, la situación puede repetirse afectando fuertemente a la continuidad educativa.
Esta semana comenzó nuevamente con un lunes sin clases para las familias del Jardín Comunitario N° 18 del barrio Terminal. Andrea De Almeida, directora del Jardín Comunitario 18, explicó a FM de la Cordillera que “el primer día que encontramos los excrementos, se dio aviso al Consejo, a Supervisión, y se activaron los protocolos que indican Salud Ambiental y el Consejo Escolar, que tienen que ver con la desinfección del espacio, limpieza y colocación de trampas”.
La directora señaló que, aunque desde el Consejo se consideró que las condiciones estaban dadas para retomar las clases, la comunidad educativa insistió en que “la desinfección de los materiales y los espacios llevaba un tiempo que era necesario tomarlo”. Aun así, las interrupciones continuaron: “Tuvimos casi una sola semana completa de clases; después siempre hubo alguna interrupción”, detalló.
Reclamos y demoras en las tareas de saneamiento
Según De Almeida, las tareas de mantenimiento no fueron integrales, lo que extendió el problema. “Se trabajaba sobre el sector de depósitos, pero no se había hecho un relevamiento de los agujeros o espacios por donde podían ingresar los roedores en otras zonas”, explicó.
La directora mencionó además que el centro comunitario lindero, que estaba abandonado, representaba un posible foco de ingreso. “Esta semana, teniendo en cuenta que las familias llevaron el reclamo a los medios, finalmente se limpió y se puso en buen estado el centro comunitario con el que compartimos pared y techo”, señaló.
Por el momento, las familias y docentes observan mejoras: “Estamos transitando la semana sin inconvenientes, pero todos los días hay que revisar. Desde el Consejo tienen que venir a controlar las trampas y eso se debe hacer a diario”, agregó.
Un problema que lleva más de un mes
Consultada sobre las demoras, De Almeida indicó que “se presentaron desde Salud Ambiental, hicieron un relevamiento de la institución y del contexto. Estamos en un barrio donde hay muchos focos de riesgo: acumulación de basura, residuos y chatarra en los patios o veredas de algunos vecinos”.
Desde la institución solicitaron al municipio que intervenga en la limpieza del edificio contiguo, que estaba en desuso. “Eso fue lo que más tardó. Finalmente, se hicieron los trabajos que estábamos pidiendo, pero llevó todo este tiempo”, señaló.
La directora remarcó que la situación implicó una reorganización interna: “Tuvimos que rever cuestiones en la organización y guardado de materiales, porque estábamos atravesados por esta situación. Ahora venimos trabajando con Salud, el Consejo y Supervisión para llevar adelante la tarea pedagógica sin interrupciones”.

Seguimiento y abordaje comunitario
Las inspecciones continuarán. “Ayer nos llegó un informe de los trabajos realizados y las sugerencias desde la Coordinación General de Salud en Viedma, que indican seguir con el control diario, vigilancia de trampas y limpieza permanente”, comentó De Almeida.
Además, la directora subrayó la necesidad de un abordaje comunitario: “Pedimos al municipio que nos acompañe a nivel barrial, porque este problema también se dio en la Escuela Hogar y en el CET 26. Hay cuestiones que tenemos que abordar en conjunto”.
Finalmente, planteó que la solución debe involucrar a toda la comunidad: “Si no lo abordamos a nivel comunitario, el problema no se termina. La responsabilidad es de todos en conjunto”, concluyó.

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