
La comunidad educativa denuncia que desde febrero las clases se desarrollan sin comedor ni calefacción, con jornadas reducidas y turnos alternados que afectan a estudiantes y familias.
La Escuela 109 de Paraje Entre Ríos, Lago Puelo, atraviesa una situación crítica desde el inicio del ciclo lectivo. Según relató el docente de quinto grado, Juan Groisman, las clases comenzaron el 23 de febrero sin las condiciones necesarias. “Están viniendo cuatro porque no les podemos dar desayuno, no les podemos dar almuerzo”, explicó, señalando que la jornada completa de siete horas se redujo a solo cuatro.
El maestro detalló que actualmente solo cinco de los diez grupos de estudiantes pueden asistir, en días alternados y sin previsibilidad. “Ni siquiera sabemos si nuestro grupo de estudiantes mañana va a poder venir o no”, expresó, describiendo el impacto en la planificación pedagógica y en la organización familiar.
Las familias, además de enfrentar la falta de continuidad escolar, deben reorganizar horarios de ingreso y salida que no coinciden con los habituales. Groisman reconoció el malestar: “Entiendo que las familias también estén enojadas con la escuela, hagan estas convocatorias”, aunque aclaró que el reclamo es compartido por toda la comunidad educativa.
Jornada reducida y comedor cerrado
El comedor escolar, fundamental para muchas familias, permanece cerrado. “Un montón de familias de esta comunidad necesitan el comedor porque es su mejor comida del día”, señaló el docente. La falta de este servicio no solo afecta la nutrición de los estudiantes, sino también la posibilidad de sostener la jornada extendida.
La calefacción también está comprometida. Solo cinco aulas cuentan con gas, ya que el mismo medidor que abastece al comedor alimenta las calderas. “Nos están faltando cinco aulas y un comedor”, resumió Groisman, quien invitó al ministro de Educación a recorrer la escuela y vivir la experiencia de enseñar y aprender en esas condiciones.

Precarización laboral y falta de recursos
El docente denunció además la precarización del personal auxiliar, contratado como monotributista. “Si llegan a no venir por lo que fuera, en la escuela no hay quien haga su trabajo”, explicó, recordando que en la comarca hubo trabajadores que perdieron su casa en incendios y no pudieron ser reemplazados.
La cooperadora escolar también debió cubrir con aportes de las familias la compra de artículos de limpieza, ya que las partidas oficiales resultaron insuficientes. “La partida de artículos de limpieza ya no alcanzaba el año pasado, imaginate este año que es la misma”, indicó Groisman.
Riesgo en la matrícula y perfil institucional
La falta de continuidad amenaza la matrícula escolar. “Si las matrículas empiezan a bajar, después esa escuela pierde cargo, gente pierde su trabajo”, advirtió el docente. Además, recuperar la confianza de las familias resulta difícil cuando las condiciones no acompañan.
La Escuela 109 tiene un perfil particular, elegido por familias que valoran el contacto con la naturaleza y la perspectiva de derechos humanos. Sin embargo, muchas no pueden sostener esa elección por la falta de servicios básicos. “No es compatible con sus trabajos y la vida familiar”, reconoció Groisman.
Invitación al ministro y reclamo conjunto
El maestro insistió en que el reclamo es compartido por docentes y familias. “Lo que queremos es lo mismo, que haya siete horas de clase cada día, que sea en buenas condiciones”, afirmó. En ese sentido, invitó al ministro de Educación a pasar una jornada completa en la escuela: “Quedarse hasta las tres de la tarde sin comer nada, por supuesto”.
La comunidad educativa de Lago Puelo reclama soluciones urgentes para garantizar el derecho a la educación en condiciones dignas. “Tenemos el más hermoso de los trabajos del mundo. Simplemente queremos poder hacerlo”, concluyó Groisman.

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