La Mesa Interinstitucional de Prevención del Hantavirus volvió a reunirse en Epuyén luego de dos años sin actividad. Desde la Fundación Onda Andina destacaron la necesidad de coordinar los protocolos y reforzar la información para toda la comunidad.

La Mesa Interinstitucional de Prevención del Hantavirus volvió a reunirse en Epuyén, luego de dos años sin actividad. El encuentro se concretó después de la presentación de una intimación realizada por la Fundación Onda Andina a fines de agosto ante los poderes Ejecutivo y Legislativo.
Alberto Rodríguez, presidente de la Fundación Onda Andina, explicó que la falta de funcionamiento de la mesa generaba preocupación por tratarse de una zona considerada endémica. “Después de dos años de que no se reactivó la mesa, nos preocupa mucho porque es un lugar endémico, toda la comarca es un lugar endémico”, señaló.
Rodríguez también hizo referencia al presupuesto destinado a las acciones de prevención. Según explicó, el último presupuesto aprobado y pasado por el Concejo contemplaba 806.000 pesos para solventar, entre otras cuestiones, los gastos vinculados con la información pública. “Para, por lo menos, solventar los gastos que son para información pública, de poner en conocimiento a la ciudadanía de qué forma deberemos cuidarnos, más allá de los protocolos individuales que cada institución pueda tener”, sostuvo.
Para el presidente de la Fundación Onda Andina, uno de los principales desafíos es lograr que exista una coordinación centralizada de los protocolos. En ese sentido, contó que durante la reunión se propuso crear un centro desde el cual se puedan coordinar las acciones de las distintas instituciones. “Uno de los integrantes de la mesa propuso un centro para coordinar los protocolos de todas las instituciones”, comentó Rodríguez.
Hantavirus: buscan coordinar los protocolos de todas las instituciones
Rodríguez detalló que esa coordinación permitiría establecer qué debe hacer cada organismo ante una situación vinculada con un posible caso de hantavirus. “Desde ahí, marcar las directivas para ponerse en marcha cómo funciona el protocolo y cómo van a funcionar las instituciones, todo en función al caso”, señaló.
Según explicó, las situaciones pueden ser diferentes y requieren una definición previa de las responsabilidades de cada institución. “Puede ser que llegue directamente al hospital el paciente que se encuentre en la calle, que esté en la casa, o lo tengan que auxiliar”, describió ponderando la importancia del sistema de salud.
En ese marco, sostuvo que la prevención debe ocupar un lugar central. “Nosotros estamos apuntando, sobre todo, a la prevención porque después lo demás depende de salud”, manifestó. Y agregó que la atención de los casos requiere recursos sanitarios específicos. “Necesitamos médicos, necesitamos un lugar de internación”, indicó.
Rodríguez también vinculó esta necesidad con la construcción del nuevo hospital. “Estamos cerca de tener el hospital nuevo el año que viene para cubrir ciertas necesidades”, afirmó, aunque aclaró que el trabajo de la Fundación está concentrado principalmente en las acciones de prevención.
La preocupación por las escuelas y el acceso de los vecinos a la información
Uno de los puntos que Rodríguez destacó de la reunión fue la ausencia de representantes de las escuelas. “Me llamó la atención que ninguna escuela se hizo presente”, expresó, y aclaró que se trataba de instituciones que habían formado parte de la conformación de la mesa.
El dirigente señaló que Educación también cuenta con protocolos, pero consideró necesario que esa información llegue a la comunidad. “Es necesario que el vecino conozca el protocolo porque el vecino es el que lleva a los niños al colegio”, sostuvo.
En esa línea, reclamó que los distintos protocolos sean difundidos públicamente para que la población pueda conocer cómo actuar. “Es necesario que eso se haga público, que todos los protocolos se hagan públicos, más allá de que actúen o no”, afirmó.
Rodríguez insistió en que la prevención no debe limitarse a las instituciones. “Necesitamos saber de cómo se debe actuar, más allá de limpiar los patios, más allá de no tirar basura, muchas cosas que sabemos y muchos hacemos”, señaló. Y agregó: “Tenerlo en claro y saber que nuestra salud, nuestra vida puede llegar a depender de pequeños detalles”.
El contagio interhumano y la necesidad de conocer los protocolos
Durante la entrevista, Rodríguez puso el foco también en el contagio interhumano del hantavirus y en las dificultades que puede generar el período entre la infección y la aparición de síntomas.
“Ahora, cualquier protocolo va a tener que individualizar el paciente cero”, explicó. A partir de allí, remarcó la importancia de identificar también a las personas que integran su entorno. “Y todo el entorno, que hay que cuidar para que eso no lleve a contagios mayores”, sostuvo.
Según Rodríguez, el período de manifestación del virus puede extenderse entre siete y cuarenta días, una situación que, desde su perspectiva, complejiza la identificación temprana. “Si no conocemos cómo deben funcionar los protocolos, se nos hace muy complicado al habitante común saber qué es lo que tengo que hacer”, señaló.
También planteó que algunos síntomas pueden confundirse con los de una gripe. “Uno puede pensar que tiene una gripe”, manifestó, y mencionó entre los síntomas el dolor de cabeza y otros signos similares. A esto sumó la condición turística de la zona como un factor que, según su planteo, debe ser contemplado en las estrategias de prevención.
El antecedente de 2018-2019 y el pedido de nuevos estudios
Rodríguez recordó el brote registrado en Epuyén durante 2018-2019 y señaló que, según las cifras que mencionó durante la entrevista, hubo alrededor de 30 personas contagiadas y 11 fallecidas. “Acá lamentablemente confirmaron once personas fallecidas, después hubo una letalidad del 32% en función a los contagiados, que fueron alrededor de 30”, afirmó.
También recordó las discusiones que se produjeron durante ese período respecto de la transmisión interhumana. “Acá llegó hasta el ministro de Salud a negar el contagio interhumano”, sostuvo con cierta indignación, y contó que los vecinos planteaban que se habían contagiado sin haber tenido contacto con galpones cerrados o con roedores.

Según Rodríguez, posteriormente especialistas realizaron estudios y relevamientos para analizar la presencia del virus y de roedores en la zona. “Tuvo que venir especialistas del Hospital Malbrán, realizar estudios, un relevamiento, poner trampas para colilargos, ver qué cantidad de infectados de colilargos había en proporción, y desde allí sacaron una media”, relató.
Ahora, consideró que el escenario merece ser nuevamente estudiado debido a los cambios producidos en el ambiente. “Hoy cambió todo porque el hábitat cambió”, afirmó. En ese sentido, planteó que sería necesario realizar nuevos análisis por parte de organismos o instituciones con capacidad para hacerlo.
Preocupación por el colilargo en zonas urbanas y periurbanas
Rodríguez vinculó los cambios producidos después de los incendios con el desplazamiento de los roedores. “Después de los incendios, seguro que buscan a los que no murieron quemados, van a ir a las zonas urbanas y periurbanas”, sostuvo.
También señaló que el ecosistema se modificó y que algunos depredadores fueron desplazados. “Cambia el ecosistema, muchos de los depredadores tampoco están porque el humano los ha ido desplazando de sus lugares”, explicó.
En ese contexto, diferenció la situación de las áreas rurales de la que se presenta en sectores urbanos y periurbanos. “La zona urbana y periurbana no tiene enemigos naturales y es más complicado”, afirmó.
Además, vinculó la disponibilidad de alimentos con la presencia de roedores cerca de las viviendas. “Si no cuidamos también los desperdicios. Los desperdicios de cada vivienda le estamos dando de alimentación y ahí proliferan”, señaló.
Septiembre marca el inicio de una etapa de mayor reproducción
Finalmente, Rodríguez advirtió que el período comprendido entre septiembre y diciembre es, según su explicación, una etapa de mayor reproducción del colilargo. “Si bien el coli largo está todo el año proliferando, esta etapa de septiembre a diciembre es la de mayor reproducción”, indicó.
El presidente de la Fundación Onda Andina explicó que durante este período existe mayor disponibilidad de alimento y que luego puede producirse un crecimiento de la población de roedores. “Después, con lo que podemos llamar ratada, con todo ese nuevo nacimiento, si no hay forma de controlarlo, vamos a tener un periodo de verano que es bastante, si bien es corto a nivel país, es largo para los ratones”, sostuvo.
Para Rodríguez, la prevención debe sostenerse durante todo el año y no solamente frente a la aparición de casos. “Ellos no tienen temporada. Tienen una temporada alta, pero no se corta a lo largo del año”, afirmó.
Tras la reactivación de la mesa, el dirigente destacó la importancia de mantener el trabajo conjunto y de garantizar el acceso de la comunidad a la información. “Nos alegra mucho que se haya activado la mesa, que se haya puesto en movimiento nuevamente porque estamos en un lugar que es endémico”, expresó. Y concluyó: “La información hay que sociabilizarla, lo que es público es público, no se puede estar encerrando entre cuatro paredes porque necesitamos todos saber para colaborar”.

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