Alertan por cambios en el agua tras los incendios en Chubut: detectan más nutrientes y riesgo de bacterias

Una investigación del CIEMEP realizada tras los incendios de 2021 en Las Golondrinas y El Hoyo detectó alteraciones en la química de los arroyos cordilleranos y advirtió sobre posibles efectos en la calidad del agua destinada al consumo humano.

Los incendios forestales ocurridos en 2021 en Las Golondrinas y El Hoyo continúan mostrando consecuencias sobre los ecosistemas de la cordillera. Un estudio encabezado por el Centro de Investigación Esquel de Montaña y Estepa Patagónica (CIEMEP) identificó alteraciones en la calidad del agua de distintos arroyos de la región luego de los siniestros que afectaron unas 13.000 hectáreas.

La investigación surgió a partir de la preocupación de vecinos de las zonas afectadas por el fuego. Para analizar los efectos sobre los cursos de agua, un equipo de especialistas realizó un seguimiento de ocho arroyos durante 28 meses.

La investigación fue liderada por la doctora en Ciencias Naturales, Cecilia Brand, y comparó arroyos ubicados en áreas quemadas con otros que no fueron alcanzados por los incendios. Los resultados fueron publicados en la revista científica Science of the Total Environment.

Entre los principales hallazgos, el estudio detectó un aumento de sedimentos y de la conductividad eléctrica en los cursos de agua afectados por el fuego.

Qué cambios detectaron en los arroyos afectados por incendios

Según la investigación, la pérdida de vegetación dejó expuestas las laderas y favoreció el arrastre de partículas hacia los arroyos durante los períodos de lluvia. Este proceso impactó sobre la claridad y las características del agua.

Además, los científicos observaron modificaciones en la concentración de nutrientes. En una primera etapa se registró un incremento de fósforo, mientras que posteriormente se mantuvieron elevados los niveles de nitrógeno.

De acuerdo con el estudio, la ausencia de cobertura vegetal impide que estos nutrientes sean absorbidos por el suelo y la vegetación, por lo que terminan llegando directamente a los cursos de agua.

Cecilia Brand advirtió que “esta sobrecarga de nutrientes es una amenaza real, ya que favorece la proliferación de algas y bacterias, señaló la investigación difundida por el CIEMEP.

Recomiendan controles bacteriológicos en las zonas afectadas

La especialista indicó que estas condiciones pueden comprometer la calidad del agua destinada al consumo humano. Por ese motivo, los investigadores plantearon la necesidad de realizar controles bacteriológicos periódicos en las áreas afectadas por los incendios.

Actualmente, el equipo del CIEMEP continúa ampliando el estudio en sectores del Parque Nacional Los Alerces, incorporando variables vinculadas con la topografía y la severidad de los incendios.

Como medida preventiva, los científicos recomendaron evitar prácticas que puedan incrementar el impacto sobre los ecosistemas, como el ingreso de ganado a los arroyos o la utilización de agroquímicos en las zonas afectadas, con el objetivo de favorecer la recuperación natural de los ambientes intervenidos por el fuego.

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