
Especialistas advirtieron que la presa Portezuelo Grande no resistiría una crecida extrema del río Neuquén y reclamaron al gobierno nacional que avance con la construcción de la represa Chihuido I para evitar daños mayores.
Las recientes inundaciones en el norte bonaerense volvieron a encender las alarmas en torno al riesgo que representa una eventual crecida extraordinaria del río Neuquén. Especialistas advirtieron que la presa Portezuelo Grande, primera muralla de contención del cauce, no tendría capacidad para contener un caudal extremo.
Así lo expresó un informe técnico elaborado por la Academia Nacional de Ingeniería y entregado esta semana al ministro de Planificación de Neuquén, Rubén Etcheverry. El documento, firmado por los ingenieros Oscar Vignart y Tomás del Carril, sostiene que si el caudal supera los 11.000 m³ por segundo, “sobrepasaría la capacidad de control de la presa Portezuelo Grande, lo que implicaría el anegamiento de amplias superficies, arrasaría los valles y generaría enormes pérdidas humanas, ambientales, productivas y económicas en general”.
Los autores señalaron además que “están en peligro ciudades, cultivos y el desarrollo de los proyectos de gas y petróleo asentados en zonas potencialmente inundables”, como ocurre en áreas vinculadas a Vaca Muerta. También recordaron que en julio de 2006 el sistema hidráulico estuvo “a pocos centímetros” de desbordarse.
En esa ocasión, el ingreso de agua a Portezuelo Grande fue de 10.347 m³ por segundo, apenas por debajo del límite máximo previsto para la estructura, que es de 11.500 m³ por segundo. El hecho motivó una demanda judicial iniciada por Rosa Cristina Rozniatowski, vecina de Cipolletti, que derivó en un fallo de la Corte Suprema ordenando reforzar la capacidad de la presa.

Reclamos por el fallo de la Corte Suprema
Ayer, la Legislatura provincial sancionó una comunicación formal al gobierno nacional para exigir el cumplimiento de esa sentencia judicial y que se inicien “de forma urgente” las obras necesarias.
Oscar Vardé, presidente honorario de la Academia Nacional de Ingeniería, afirmó que “los valores máximos de crecida de los ríos se han incrementado en todo el mundo” y advirtió sobre el Neuquén: “Es un río no regulado como el Limay, tiene valores de incremento muy importantes”.
Según explicó, las últimas evaluaciones indican que la crecida máxima posible alcanzaría los 25.000 m³ por segundo. Frente a ese panorama, sostuvo que “la única solución posible era la construcción de una presa aguas arriba con capacidad de almacenamiento de la crecida para amortiguar el efecto sobre la obra del complejo Cerros Colorados”.
Vardé también remarcó que, debido al desarrollo energético en Vaca Muerta, “el impacto de una crecida ya no sería regional, sino que sería nacional porque la detención de la explotación quebraría el esquema que está pensando el gobierno para exportaciones y transición energética”.
La propuesta de Chihuido I
Ante este escenario, los integrantes de la Academia Nacional de Ingeniería proponen como salida la reactivación del proyecto Chihuido I, que ya fue licitado pero nunca ejecutado. La obra, que se ubicaría sobre el tramo medio del río Neuquén, 5 kilómetros aguas abajo de la confluencia con el río Agrio, permitiría controlar las crecidas más severas.
Según el diseño original, la presa tendría una altura de 105 metros y una longitud de 1.035 metros. Su capacidad proyectada de generación eléctrica es de 1.750 gigawatts/hora.
El presupuesto estimado para la construcción es de 2.200 millones de dólares. No obstante, los ingenieros argumentan que esa cifra “no admite comparación con lo que significaría los daños en la región y las pérdidas de vidas, de bienes, del potencial productivo de las localidades inundadas”.
La iniciativa fue planteada en una carta dirigida al ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo. Por ahora, no se anunciaron avances concretos para su implementación.
Fuente: Diario de Río Negro.

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