El cocinero del Sheraton Bariloche obtuvo por segundo año consecutivo el premio al mejor plato principal. Su propuesta combina trucha, langostinos y productos regionales para contar una historia de la Patagonia a través de los sabores.

Aníbal Ramírez, chef nacido en El Bolsón, volvió a destacarse en el festival gastronómico Bariloche a la Carta 2026 al obtener el premio al mejor plato principal. Desde la cocina de Brasarte, el espacio de cocina patagónica del Sheraton Bariloche, presentó una preparación que busca representar a Río Negro mediante ingredientes locales, técnicas tradicionales y productos de pequeños productores.
El cocinero explicó que la propuesta gastronómica no se limita a combinar ingredientes, sino que busca transmitir una identidad. “Yo siempre trato de representar a la provincia de Río Negro, ya sea en un menú completo de tres pasos o en un solo plato”, contó Ramírez durante una entrevista radial.
Un plato que cuenta una historia de la Patagonia
La preparación ganadora tiene como protagonistas a la trucha y los langostinos del golfo San Matías, acompañados por vegetales de la huerta orgánica Verotalia, de Bariloche. La receta también incorpora una salsa elaborada con vermouth blanco Bouquet, de Lugosón, y otros productos regionales.
Entre los ingredientes utilizados se encuentran la espinaca baby y el topinambur, un tubérculo que aporta características particulares al plato. Para Ramírez, la elección de cada producto responde a una intención: representar el territorio y poner en valor el trabajo de quienes producen en la región.
“Es una historia que la gente viaje, viaje con los sabores, que no sea solamente un plato: puse tal cosa por poner, sino que tenga una intención”, señaló el chef. En ese sentido, remarcó que la presentación debe estar acompañada por una elaboración cuidada y por sabores que le den sentido a la propuesta.
El menú de tres pasos también incluyó maqui, proveniente de Lugosón, y dulces de arándanos y frambuesas de Dulces del Abuelo Esteban. La combinación de estos ingredientes permitió incorporar productos regionales al postre y sostener la idea de construir una experiencia gastronómica vinculada con la Patagonia.
De El Bolsón a las cocinas de grandes hoteles
La relación de Ramírez con la gastronomía comenzó cuando tenía 15 años. Su hermana trabajaba como moza en una panchería de El Bolsón y necesitaban a alguien para lavar platos y copas. Aceptó el trabajo, descubrió su interés por la cocina y, cuando llegó el momento de elegir qué estudiar, decidió formarse en esa área.
En sus primeros años también trabajó junto al chef Augusto Rousseau, a quien recordó como uno de sus referentes. Más adelante estudió cocina en Córdoba y se incorporó al hotel Llao Llao, donde permaneció durante ocho años. Allí comenzó como ayudante y llegó a consolidarse como jefe de partida, en una trayectoria que le permitió participar en servicios para distintas personalidades.

Luego viajó a las sierras de Córdoba para trabajar en la apertura de la cocina de un hotel. Después regresó a Bariloche, donde lleva cerca de dos años y medio en el Sheraton. Su recorrido profesional incluye la participación en distintas ediciones de Bariloche a la Carta, con premios para el hotel en 2024, 2025 y 2026.
El trabajo en equipo y la cocina patagónica
Al frente de una brigada de cocineros jóvenes, Ramírez destacó la importancia de la formación y de la rotación por los distintos sectores de una cocina. Su objetivo es que cada integrante adquiera experiencia en parrilla, ensaladas y eventos, para desarrollar herramientas que le permitan resolver distintas situaciones durante el servicio.
“Si bien yo lidero la cocina, soy el rostro de las cosas buenas y las cosas malas”, explicó. También sostuvo que valora el compromiso de su equipo y las ganas de aprender de quienes trabajan con él.
Aunque su labor profesional está vinculada con la cocina patagónica y las preparaciones a las brasas, cuando vuelve a El Bolsón prefiere comidas familiares. Entre sus platos favoritos mencionó los ñoquis con salsa boloñesa que prepara su mamá y el cordero asado de su papá.
Morillas: una recomendación para cocinar con cuidado
Durante la entrevista, el chef también habló sobre las morillas, hongos que se recolectan en la región. En la edición anterior de Bariloche a la Carta, su propuesta ganadora había sido una pata de cordero rellena con langostinos y morillas, una combinación que volvió a poner en escena ingredientes patagónicos.
Ramírez explicó que en el hotel trabajan las morillas secas mediante hidratación en caldo con ajo y laurel, antes de incorporarlas a una preparación con fondo de cordero. También contó que las combinó con chocolate semiamargo y recomendó probar esa mezcla.
Como advertencia, remarcó que las morillas no deben consumirse crudas. Señaló que deben someterse a una cocción adecuada para evitar intoxicaciones y aconsejó cocinarlas a una temperatura de al menos 80 grados.
Con una trayectoria que comenzó en una cocina de El Bolsón y continuó en hoteles de Bariloche y Córdoba, Ramírez mantiene una idea como eje de su trabajo: que cada plato tenga una identidad y represente el lugar del que provienen sus ingredientes. Su participación en Bariloche a la Carta vuelve a poner en primer plano esa búsqueda, con productos regionales y una propuesta que invita a recorrer la Patagonia a través de sus sabores.

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