Después de años de trabajo colectivo y de la reconstrucción tras el incendio de 2018, el Centro Cultural Antu Quillen funciona todos los días con artesanías, talleres, gastronomía y espectáculos. Ernani Iuso contó cómo sostienen el proyecto y por qué buscan que sea mucho más que un lugar para turistas.

En Epuyén, hay un lugar para sentarse a tomar unos mates, mirar el paisaje por la ventana, escuchar música y encontrarse con la cultura. Es el Centro Cultural Antu Quillen, que después de años de trabajo colectivo volvió a abrir sus puertas el 12 de diciembre y hoy recibe a vecinos y visitantes con una propuesta que reúne artesanías, talleres, muestras, espectáculos y gastronomía.
“Estamos aquí abiertos con artesanías, talleres, shows, muestras”, contó Ernani Iuso, integrante de la Asociación Civil Antu Quillen. El espacio funciona todos los días, de 12 a 19 hs, y durante el verano prevén ampliar el horario.
La propuesta tiene una particularidad: no hace falta consumir para quedarse. “Uno puede venir con su termo de mate, sentarse, mirar la ventana, no es que tiene que obligadamente consumir”, explicó Iuso. La idea es que el centro también sea un lugar de encuentro para quienes viven en la Comarca Andina y quienes la visitan.
En la cocina hay tortas, opciones dulces y saladas, jugos artesanales y cerveza tirada. La gastronomía acompaña una propuesta que busca mantener una impronta casera y vinculada con la localidad, en un espacio donde conviven distintas expresiones culturales.
Una historia que comenzó en 2001
El Centro Cultural Antu Quillen nació en 2001, a partir de la iniciativa de un grupo de vecinos que buscaba crear un espacio para la cultura y la preservación de las raíces. Tres años después, en 2004, se constituyó como asociación civil sin fines de lucro.
Iuso recordó que en sus comienzos participó el pueblo mapuche, junto a vecinas y vecinos llegados de otros lugares, unidos por la intención de fortalecer la identidad cultural de los pueblos de la región. Durante años, el edificio fue escenario de actividades y encuentros hasta que, en 2018, un incendio cambió el rumbo del proyecto.

La reconstrucción llevó varios años. La falta de recursos económicos y las dificultades que debieron atravesar hicieron más largo el camino para recuperar el espacio, que finalmente pudo volver a funcionar gracias al trabajo colectivo.
“Fue todo un trabajo arduo, largo y otra vez una muestra de la unión cooperativa y esta cosa común de la gente por un bien general, no por algo de una persona”, señaló Iuso al recordar ese proceso.
Un lugar para la comunidad, más allá del turismo
Aunque el centro también recibe a quienes recorren la Comarca Andina, desde la asociación insisten en que su objetivo principal es cultural. La intención es que la experiencia de visitar Epuyén incluya el paisaje, las expresiones artísticas y la posibilidad de compartir un momento, sin que todo pase por el consumo.
“Lo que buscamos no es lucrar, sino que los artesanos tengan su ingreso, que los artistas puedan tener un buen lugar, que las personas que trabajan puedan tener una buena remuneración”, explicó Iuso.
Sostener las puertas abiertas durante todo el año representa un desafío para la asociación. Sin embargo, la apuesta es mantener un espacio donde puedan encontrarse vecinos, artistas, artesanos y visitantes, y donde las actividades culturales tengan continuidad.
Música, talleres y una agenda que sigue creciendo
La programación incluye espectáculos musicales, talleres y muestras que se anuncian cada mes en las redes sociales del centro. Entre las presentaciones mencionadas por Iuso para ese fin de semana estaban 2 más 1 Trío, el viernes, y Claudio Gavis, el sábado. También anticipó la presentación de Adrián Berra para el 1 de noviembre.
La invitación es acercarse y conocer el espacio, pero también seguir sus actividades para descubrir las propuestas que se suman a la agenda cultural de Epuyén. “Los invitamos a que sigan y a que vengan, a que vengan a Epuyén, a este lugar, que estamos abiertos todos los días”, expresó Iuso.


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