
Integrantes de la Brigada Lemu relataron cómo enfrentan los incendios forestales en la zona de Bahía Desafío sobre el faldeo del Cerro Epuyén, destacando la ausencia del Estado y el rol clave de la solidaridad vecinal.
La Brigada Lemu, conformada por ocho integrantes, viene trabajando en distintos focos de incendio en la zona de Epuyén, particularmente en Bahía Desafío y Bahía Las Percas. Ulises, uno de sus miembros, explicó al aire de FM 105.5 de la Cordillera que: “El apoyo de la comunidad es algo que ahora se siente mucho, la solidaridad de la gente, se siente la verdad una unión entre vecinos… lamentablemente no se siente tanto de parte del Estado”.
El brigadista detalló que la magnitud del fuego es difícil de contener: “Es un incendio demasiado grande, que es algo que es muy difícil de atajar desde todos lados, como que toda ayuda que viene es súper fundamental pero también nunca es suficiente”. La brigada se conformó con la experiencia de incendios anteriores, buscando mayor organización y capacidad de respuesta.
En cuanto a la articulación con otras agrupaciones, Ulises señaló que suelen encontrarse con brigadas del Servicio de Prevención de Incendios Forestales de Río negro (SPLIF), el Servicio Provincial de Chubut y del Plan Nacional Manejo del Fuego, aunque muchas veces sin indicaciones claras. “Nosotros somos esos ocho y siempre nos vamos sumando algunos más, algunos menos, pero esta brigada se formó ya con la experiencia de varios incendios anteriores”, afirmó.
Capacitación y prevención
El brigadista reconoció que aún no han recibido capacitaciones formales, aunque valoró las instancias que otras agrupaciones están generando. “De momento no hemos recibido capacitaciones, si bien todos tenemos experiencia de campo… pero es buenísimo las capacitaciones, porque hay cosas que son fundamentales, como mantenimiento de una motobomba”, explicó.
Sobre las tareas realizadas en Bahía Desafío, Ulises describió que se trata de un terreno de difícil acceso, donde deben cargar herramientas y motosierras para abrir cortafuegos y apagar focos. También trabajaron en Epuyén del Medio y en Bahía Las Percas, donde el viento complicó las labores. “Se veían muchos puntos calientes, lamentablemente… el clima no está ayudando para nada”, sostuvo.
La brigada destacó la necesidad de políticas de prevención más sólidas. “Hacer más prevención contra los incendios, porque si bien ahora está este fuego, después viene la parte en la que empiezan a crecer todos los pinos, que hay que hacer el mantenimiento”, señaló Ulises. También mencionó el riesgo de los incendios eléctricos por falta de mantenimiento en el tendido.
El brigadista remarcó que la comunidad debe involucrarse en estas tareas preventivas junto al Estado. “Vivimos entre la naturaleza, pero está bien que se empiecen ese tipo de prevenciones para que no ocurra tan así”, expresó.

Recursos y donaciones
En cuanto a las necesidades concretas, Ulises indicó que muchas veces los brigadistas deben trabajar con herramientas caseras. “Cada uno iba con herramientas que tiene en su casa, que son más herramientas que no son preparadas para incendios forestales”. Por eso, destacó la importancia de contar con motobombas, mangas y equipamiento adecuado.
Las donaciones han sido clave para sostener el trabajo. “Por suerte con las donaciones y demás está habiendo muchas cosas, pero siempre hay mucho desgaste”, explicó. La brigada habilitó un canal de comunicación en redes sociales: “Nos pueden encontrar como Brigada Lemu y ahí estamos subiendo un poco todos los lugares por los que andamos”. Además, reciben aportes a través del alias Brigada.Lemu, a nombre de Luca Saúl Cosentino, solicitando que se indique “donación” como motivo.
El esfuerzo de los brigadistas voluntarios implica dejar de lado trabajo y familia. “Ustedes dejan trabajo, familia, momentos de poder reunirse con amigos para ponerse al servicio de toda una comunidad”, les reconocieron desde la entrevista. Ulises respondió: “Nosotros sentimos el llamado porque es el lugar donde crecimos, no podemos creer la tristeza increíble que se pierda todo el daño ecológico casi irreparable”.
El rol de la comunidad
El brigadista subrayó que el apoyo vecinal es un motor fundamental. “En medio de una profunda tristeza y rabia de estar ahí y de una impotencia, sentís como un abrazo de la comunidad… un gesto ahí de que sí, vale la pena todo lo que estoy haciendo porque hay una comunidad atrás que apoya”.
La Brigada Lemu insiste en que la salida es colectiva. “El apoyo de la comunidad creo que es también un motor que te hace seguir y decir, bueno, no estamos solos, hay que meterle. Y de esta salimos todos juntos”, concluyó Ulises.
En medio de jornadas de hasta 72 horas de combate contra el fuego, los brigadistas remarcan que cada aporte, desde una botella de agua hasta una herramienta, fortalece la respuesta comunitaria frente a los incendios forestales en la región.


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