
El combatiente voluntario de la Brigada Loma del Medio relató cómo se conformó el grupo, sus aprendizajes y el impacto emocional de enfrentar el incendio que comenzó en Puerto Patriada y avanzó por la zona boscosa de Lago Epuyén.
La Brigada Loma del Medio surgió de la organización de vecinos frente a la magnitud del incendio iniciado el 5 de enero en Puerto Patriada, que se extendió por la zona boscosa de Puerto Patriada y Lago Epuyén, rodeando la cumbre del Cerro Pirque y trepando hacia el Cerro Epuyén, el Cerro Pilches, avanzando rumbo sur y también hacia el este por el Cerro Coihue.
Mauricio López, integrante de la brigada, explicó: “nosotros nos conformamos como brigada autogestiva recién en el incendio de Confluencia (en Mallín Ahogado), pero veníamos trabajando independientemente como vecinos autoconvocados”.
El brigadista remarcó que la mayoría de los miembros son habitantes de los barrios de la Loma del Medio, quienes decidieron involucrarse ante la falta de recursos estatales. “La necesidad de involucrarnos surge porque las ayudas estatales, gubernamentales, las instituciones como bomberos voluntarios no dan abasto”, señaló López.
Actualmente, la brigada cuenta con unos 20 integrantes divididos en dos cuadrillas. “Seríamos parte hoy en día de la brigada Loma del Medio, divididos en dos cuadrillas, una la del Cipresal y otra del Valle del Lindo”, explicó. La organización incluye combatientes, logística y gestión de donaciones.
Capacitación y trabajo en territorio
El aprendizaje se dio en gran medida en el terreno. López recordó que “todo esto se fue aprendiendo con el trabajo de campo y vamos buscando para especializarse”. La brigada incorporó conocimientos sobre herramientas específicas y mantenimiento de equipos.
En paralelo, recibieron capacitaciones de bomberos de otras provincias. “Fuimos tomando esos tallercitos que se dieron algunos en la sede de la Universidad Río Negro, otros en la base de nuestra brigada y en el CIC Primavera”, relató.
La experiencia comunitaria también se fortaleció con la articulación con instituciones locales. “Siempre preguntando dónde necesitan una mano, dónde uno puede brindar algo que a ellos les está haciendo falta”, agregó López.
El acceso a ropa ignífuga y herramientas adecuadas permitió que los brigadistas pudieran avanzar en la defensa de viviendas y bosques. “Hace que uno también se pueda meter cada vez más adentro a la hora de defender una casa o defender el bosque mismo”, afirmó.
Incendios como problemática política
El brigadista subrayó que los incendios son también un hecho político. “Ya sabemos que el financiamiento está puesto hacia otro lugar, los incendios son lamentablemente un factor y un hecho político”, expresó.
La comunidad debió reorganizar su vida cotidiana para enfrentar las emergencias. “Tenemos que dejar nuestra vida en pausa, nuestra paternidad en pausa, nuestros trabajos en pausa para atender una emergencia mayor”, dijo López.
Durante el año, la brigada trabajó en prevención y capacitaciones vecinales. “Hubo todo un trabajo durante el año con respecto a prevención, a hacer reservorios de agua y organización vecinal”, explicó.
El registro audiovisual y las charlas comunitarias fueron parte de la preparación. “Hubo mucho documental, mucho registro audiovisual que fuimos viendo durante el año en distintos espacios”, agregó.
Impacto emocional y riesgos
El brigadista destacó la dimensión psicoemocional de quienes participan en el combate. “Necesitaba meter la cabeza en el agua, apagar un poco la mente y notar eso, cómo la gente viene de vacaciones a desestresarse y uno está yendo a un lugar donde ponés en riesgo tu vida”, relató.
Las jornadas de trabajo implican largas horas bajo condiciones extremas. “Capaz que pasaste 10, 12 horas en un día en esa situación y estás comiendo un sanguchito que alguien cocinó con mucho amor y te lo hizo llegar y estás respirando humo”, describió López.
Los accidentes también forman parte de la realidad. “Hoy justamente un compañero se hizo una fractura en un dedo durante el combate, bajando por una ladera con una motosierra en la mano”, contó.
Finalmente, López valoró la participación comunitaria y el compromiso colectivo. “Pienso que es necesaria, va a seguir siendo necesaria y siempre se necesita más gente involucrada para que esto sea lo más eficiente posible”, concluyó.

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