
El Tribunal de Impugnación de Río Negro ratificó la absolución de un hombre de El Bolsón acusado de abusar de su nieta de 9 años. Los jueces aseguraron que creían en el testimonio de la niña, pero no lo consideraron prueba suficiente para condenar.
El Tribunal de Impugnación de Río Negro confirmó la absolución de un hombre acusado de abuso sexual infantil, en un fallo que generó controversia y reavivó el debate sobre el valor del testimonio de las víctimas en causas de abuso intrafamiliar.
El caso se inició en El Bolsón, tras la denuncia de una madre que relató lo que su hija —de entonces 9 años— le confesó: presuntos abusos sufridos durante las visitas al hogar del abuelo paterno, entre diciembre de 2021 y abril de 2022. La menor declaró en dos oportunidades mediante Cámara Gesell, con un relato constante y detallado.
A pesar de ello, el Tribunal de Juicio de la Tercera Circunscripción Judicial lo absolvió en marzo de 2025, y ahora, por mayoría, la decisión fue ratificada por el Tribunal de Impugnación, integrado por los jueces Adrián Zimmermann, Miguel Cardella y la jueza María Rita Custet Llambí.
“Le creemos, pero no alcanza”
En su argumentación, los jueces sostuvieron que creían en la víctima, pero consideraron que su relato no estaba “suficientemente reforzado por otras pruebas independientes”. Además, mencionaron un conflicto familiar por la tenencia de un terreno como posible “interés espurio” a considerar en la causa.
La decisión fue duramente cuestionada por el Ministerio Público Fiscal y la querella, que habían presentado recursos para revocar la absolución. En sus planteos, alegaron que existían elementos probatorios sólidos: las entrevistas de la niña, informes psicológicos que descartaban manipulación materna, y testimonios de personas del entorno familiar.
Ambas partes denunciaron una “falta de perspectiva de género” y de adecuación a los estándares internacionales sobre abuso infantil. Recordaron que en este tipo de delitos, especialmente intrafamiliares, las pruebas suelen ser escasas, y que la voz de la víctima debe recibir un tratamiento acorde a su vulnerabilidad.
“Un fallo que preocupa”
“Es una sentencia arbitraria, sin mirada de género ni comprensión del contexto de abuso. No se puede exigir que una niña abuse de su propio dolor para convencer a un tribunal”, señalaron desde la querella. También insistieron en que la Justicia no debe deslegitimar un testimonio infantil por falta de signos físicos o testigos presenciales.
El tribunal, sin embargo, rechazó los cuestionamientos y sostuvo que no se habían demostrado errores en la valoración probatoria ni vicios legales en el fallo previo.
El caso —ya cerrado en el plano judicial— sigue abierto en el debate social. ¿Cuánto vale la palabra de una niña cuando denuncia abuso? ¿Qué pruebas necesita una víctima para que la Justicia actúe? La sentencia reaviva una pregunta que la sociedad aún no ha podido responder del todo.
Fuente: El Cordillerano.

Tremendo y triste que sabiendo que la niña está diciendo la verdad los jueces tengan este comportamiento. Quien ayuda a esa familia y a esa niña con todo el sufrimiento que provoca que un familiar de confianza tenga esas actitudes tan dañinas?
Es vergonzoso que está sea la justicia que tenemos