Muerte de un soldado oriundo de Comodoro en Ucrania: Rusia lo tenía en la mira por su precisión letal

El soldado oriundo de Comodoro Rivadavia, Emmanuel Viltes murió en un ataque de precisión en Ucrania: era considerado un objetivo clave por su habilidad táctica.

Emmanuel Viltes, nacido en Comodoro Rivadavia, murió el pasado 7 de julio en un ataque ruso de alta precisión en la ciudad ucraniana de Pokrovsk. Su nombre circulaba desde hacía meses por canales de inteligencia rusos: había ganado notoriedad como piloto de drones de elite y era uno de los pocos extranjeros con formación militar profesional en las filas ucranianas.

Viltes, conocido entre sus compañeros como “Coca”, integraba el Escuadrón Valquiria de la Brigada 225, especializado en inteligencia y ataques de precisión. Había desarrollado una reputación como uno de los pilotos más efectivos de drones FPV, con un margen de error de apenas el 0,5%. Sus ataques destruyeron tanques, lanzacohetes y piezas de artillería, y había participado en una operación encubierta en Kursk, en territorio ruso, donde saboteó antenas clave del enemigo.

“Tenía una precisión quirúrgica. Podía meter un dron por una ventana desde 10 kilómetros. Todos preguntaban por él”, recordó su compañero de combate y también argentino, Max Barrientos.

Una muerte anunciada

Según Barrientos, Emmanuel fue asesinado por un dron Shahed ruso que impactó en una casa de seguridad donde se encontraba descansando. El ataque fue parte de una ofensiva selectiva contra objetivos previamente identificados. “Fue un bombardeo quirúrgico. Sabían que él dormía allí. No fue casual”, afirmó.

El protocolo de seguridad se había roto. El vehículo del escuadrón había quedado estacionado fuera de la vivienda, facilitando la detección. Además, se sospecha que un desertor estadounidense entregó fotos y datos de pilotos extranjeros a los rusos. “Fue una campaña para intimidar a los latinos que luchan por Ucrania”, señaló Barrientos.

De las trincheras al cielo

Emmanuel se había unido al ejército ucraniano en 2022. Tras combatir como infante en el frente, decidió cambiar de rol luego de una traumática misión donde perdió a dos compañeros colombianos. Se obsesionó con los drones, entrenó durante horas cada día, y llegó a convertirse en un experto autodidacta.

“Le costaba al principio, pero aprendió todo: atmósfera, frecuencias, clima. Estudiaba más que nadie”, contó Barrientos.

Una vez listo, fue enviado a Rusia sin previo aviso. Su misión: destruir ocho antenas con veinte drones. Lo logró. Esa operación en Kursk fue uno de los momentos más destacados de su trayectoria militar.

Un soldado con códigos

Más allá de su eficiencia como piloto, Emmanuel dejó huella por su humanidad. En una ocasión, desvió un dron para no atacar a dos soldados rusos que, abrazados bajo un árbol, pedían piedad. “Quizás un día me pase a mí y quiera que me dejen vivir”, dijo.

Fanático de la gaseosa, nunca tomaba agua. “Decía: ‘si no me mata un ruso, me mata la diabetes’. Siempre estaba bromeando”, recordó Barrientos.

Emmanuel Viltes murió como vivió: cumpliendo una misión, con lealtad, valor y convicción. Su historia, tan trágica como heroica, es el reflejo de una guerra invisible donde también combaten soldados nacidos en el sur argentino.

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