Día Mundial de la Alimentación: “Comer sano no es una moda, es organización”, señaló el nutricionista Sergio Morales

El licenciado en Nutrición Sergio Morales, profesional del Hospital de El Bolsón, reflexionó sobre la importancia de una alimentación consciente en el marco del Día Mundial de la Alimentación, y advirtió que “el cuerpo pasa factura cuando no se respetan los hábitos básicos”.

Cada 16 de octubre, más de 150 países conmemoran el Día Mundial de la Alimentación, una fecha impulsada por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Lejos de ser solo una efeméride, la jornada invita a repensar cómo producimos, distribuimos y consumimos alimentos. En Argentina, el contexto económico y social condiciona los hábitos alimentarios y pone en primer plano la necesidad de educación alimentaria y planificación familiar.

En diálogo con medios locales, el licenciado en Nutrición Sergio Morales, del Hospital de El Bolsón, explicó que “comer sano implica, primero y principal, ser organizado”. Según el profesional, la base de una alimentación saludable está en mantener las cuatro comidas diarias: desayuno, almuerzo, merienda y cena. “La base de una alimentación saludable es la administración adecuada. Después vemos qué se está comiendo”, indicó.

Morales destacó que una buena alimentación debe ser armónica, completa y suficiente, siguiendo los postulados del médico argentino Pedro Escudero, considerado el padre de la nutrición en el país. En ese sentido, diferenció el concepto de “comer sano” del de “hacer dieta”: “Comer sano no es restricción ni prohibición; es equilibrio”, afirmó.

La organización, el punto de partida

El nutricionista insistió en que la organización es la clave para sostener buenos hábitos. “Si no sos organizado en tu trabajo, te va mal. En la alimentación pasa lo mismo. No hay un inspector que te avise si te salteaste una comida; el que te pasa las multas es tu cuerpo”, advirtió Morales, al señalar que los malos hábitos terminan reflejándose con el tiempo.

También abordó las modas alimentarias y la influencia de la publicidad: “Comer sano no tiene una sola forma, pero sí una base: debe ser completo, suficiente y respetando la frecuencia de consumo de los grupos de alimentos”, explicó. En este sentido, destacó el valor del “plato saludable”, que recomienda la predominancia de frutas y verduras, seguidas por carbohidratos y cereales integrales.

Morales aclaró que las harinas no son el problema en sí, sino su grado de refinamiento: “El trigo es marrón; la harina blanca es una harina artificial. Nuestro sistema digestivo está preparado para la harina natural, no para la que creó la industria”, sostuvo.

Consumo responsable y productos locales

Consultado sobre la posibilidad de acceder a alimentos frescos en la región andina, Morales señaló que la oferta del comercio depende de la demanda del consumidor. “El comercio va a ofrecer lo que la gente busca. Es el consumidor quien tiene que marcarle la cancha al comerciante”, afirmó.

Celebró, sin embargo, que hoy se encuentren más productos integrales en supermercados, como avenas o harinas, aunque advirtió que “la gente muchas veces no se organiza o no se hace el tiempo” para cocinar alimentos naturales.

Respecto al costo de los productos, explicó que comer sano demanda más tiempo que dinero. “Te conviene hacerlo de forma casera: comprar harina, huevo, papa. Es más barato, pero lleva tiempo. Y la gente muchas veces pone en la balanza tiempo y salud”, señaló.

Además, remarcó que lo ideal es consumir frutas y verduras de estación: “Ser coherente con eso. No se puede pretender comer tomates en octubre o cerezas en primavera sin pagar más caro”, dijo.

Etiquetado frontal y elecciones informadas

Otro de los temas destacados fue la importancia del etiquetado frontal en los alimentos. Morales consideró que “permitió que la gente esté más atenta a lo que consume”, ya que muchos productos “bajos en grasas” compensan la falta de sabor con altos niveles de sodio o edulcorantes. “El productor sabe que la gente no tiene por costumbre leer los rótulos y se aprovecha de eso. Hay que entender que cualquier consumo inadecuado, incluso de algo saludable, puede enfermar”, explicó.

Morales subrayó que no existen alimentos “sanos” o “no sanos”, sino consumos adecuados o no: “Una gaseosa no hace mal si se consume esporádicamente. El problema es la frecuencia y la cantidad”, expresó.

“El cuerpo pasa factura”

Finalmente, el nutricionista del Hospital de El Bolsón recordó que los malos hábitos alimentarios tienen consecuencias acumulativas: “Mientras más te salgas de lo ideal, mayores van a ser las probabilidades de tener problemas. El cuerpo pasa factura”, sostuvo.

Según detalló, en el hospital local se realizan entre tres y cinco cirugías de vesícula por semana, número que aumenta hacia fin de año, asociado a los excesos alimentarios de las fiestas.

“Si hiciste las cosas bien durante el año, no tenés de qué preocuparte. Comé lo que quieras. Pero si no lo hiciste, el problema no empieza en diciembre”, concluyó Morales, reafirmando que la alimentación saludable se construye todos los días, no una vez al año.

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