
El Gobierno de Río Negro destinará más de 3 millones de dólares en cinco meses para sostener la planta de Alpat en San Antonio Oeste y así garantizar los puestos de trabajo y evitar conflictos gremiales, en medio de una profunda crisis productiva.
En medio de una situación crítica para Alcalis de la Patagonia (Alpat), el Gobierno de Río Negro oficializó un respaldo financiero superior a los 3 millones de dólares. El objetivo principal es sostener la continuidad de la planta ubicada en San Antonio Oeste y evitar despidos, en un contexto económico adverso y con fuerte impacto en la región.
La ayuda, que será distribuida en cinco meses, se implementará mediante un desembolso mensual de 617 mil dólares, lo que equivale a más de 710 millones de pesos según la última cotización. El total de la asistencia alcanzará los 3.548 millones de pesos.
Alpat, que pertenece al Grupo Indalo del empresario Cristóbal López y su socio Fabián De Souza, representa la principal fuente de trabajo en la zona, con alrededor de 400 empleos directos y más de 1.000 indirectos. La crisis se intensificó a raíz del encarecimiento del gas natural y la caída en las ventas de carbonato de sodio, especialmente por la competencia de importaciones desde China.
Desde el Ejecutivo provincial se impulsó un acuerdo de paz social que obliga a la empresa a no concretar despidos, mientras que los gremios se comprometieron a no tomar medidas de fuerza. No obstante, el sindicato de químicos (SPIQYP) mantiene su preocupación por la irregularidad en el pago de salarios.
Un salvataje con fondos de la renegociación petrolera
El ministro de Gobierno y Trabajo de Río Negro, Fabián Gatti, explicó que la ayuda se encuadra dentro de un programa destinado a sostener el empleo en empresas en crisis. “Esta asistencia permite al Estado intervenir ante situaciones de crisis social y económica para proteger el empleo”, afirmó el funcionario.
El respaldo económico será financiado con fondos provenientes de la renegociación de áreas hidrocarburíferas, un esquema que la provincia ya ha utilizado para apoyar a otros sectores productivos en dificultades.
A pesar del alivio temporal que representa esta inyección de recursos, el panorama de Alpat continúa siendo complejo. En marzo, la compañía presentó formalmente un plan de crisis, evidenciando una fuerte retracción en sus ventas, lo que derivó en la intervención estatal y la firma del acuerdo que ya caducó.
En paralelo, la empresa lanzó un programa de retiros voluntarios, que incluye indemnización y un adicional que se incrementa según la cantidad de cuotas pactadas. La meta es reducir cerca del 20% del personal, pero la adhesión ha sido limitada, lo que motivó una prórroga del plazo por tres semanas.

Presión sobre los convenios laborales
Además de los retiros voluntarios, Alpat inició conversaciones con los gremios para modificar los convenios colectivos de trabajo. La empresa busca adaptar sus estructuras laborales a un nuevo escenario económico que, según sus autoridades, requiere mayor flexibilidad.
El sindicato de químicos aún no cerró su postura respecto a este tema. Las negociaciones están en curso y representan un punto sensible dentro del esquema general de sostenimiento de la actividad.
La planta de San Antonio Oeste no solo es clave para la economía local, sino que ocupa un lugar estratégico en la actividad industrial del Golfo San Matías, desde donde está prevista la salida al mercado internacional de petróleo y gas provenientes de Vaca Muerta.
Por ahora, el salvataje del Gobierno de Río Negro evita un posible escenario de conflictividad social mayor. Sin embargo, el futuro de la empresa continúa condicionado por factores estructurales que van más allá del apoyo coyuntural del Estado.
Fuente: Mejor Informado

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