Escuela 223 de El Hoyo: el rol educativo tras los incendios en la comarca

La directora Mariana Garach relató cómo la institución funcionó como espacio de evacuación y cómo se desarrollaron proyectos pedagógicos para acompañar a estudiantes y familias afectadas por el fuego.

La profesora y directora de la Escuela 223 de El Hoyo, Mariana Garach, recordó el impacto que tuvieron los incendios en la comarca y cómo la comunidad educativa se organizó para dar respuesta. “Parte de la comunidad estuvo afectada porque en el callejón que va a Puerto Patriada, toda esta parte, Sauzal, la Escuela 81, ahí en la zona tenemos familiares de nuestros estudiantes y también ellos mismos”, señaló.

Garach explicó que en enero se realizaron reuniones con supervisión y la subsecretaría del Ministerio de Educación para delinear acciones. “Esta escuela, la 223, en el marco de los incendios de público conocimiento, era una escuela de evacuados. La 81, una escuela que preparaba viandas, trabajamos también articuladamente con la municipalidad del Hoyo en cuanto a los evacuados”, detalló.

La directora recordó que el primer día la institución debió recibir evacuados, aunque luego la situación se estabilizó. “Sabemos que fueron muchos turistas de Puerto Pantanal que después se pudieron reacomodar”, agregó.

Trabajo pedagógico tras el fuego

Garach mencionó que otras escuelas de la zona también fueron priorizadas en el abordaje pedagógico. “La Escuela 80 de Cholila, la Escuela 9 de Epuyén, la 103, que está muy cerca del lago Rivadavia, fueron escuelas que se priorizaron en cuanto al abordaje pedagógico”, explicó. Desde Supervisión se impulsó una propuesta para acompañar a docentes y familias en la tarea de resignificar las experiencias vinculadas al fuego.

“Esto trajo tanta angustia, tanta desesperación, tanta pérdida, que tiene que ver con el fuego, que realmente los chicos quedan sumamente afectados con esta situación”, expresó Garach. El inicio de clases, según la directora, también implicó un proceso de cocrianza entre escuela y familias para continuar hablando y resignificando estas vivencias.

Un libro como testimonio

La directora recordó un proyecto realizado años atrás, cuando el fuego afectó directamente a la zona cercana a la escuela. “En esta escuela se hizo un trabajo arduo con los estudiantes, desde la biblioteca, con los maestros de grado, y el resultado final de ese trabajo fue un libro”, relató.

Ese libro reunió las expresiones de los estudiantes a través de textos y modelados en arcilla. “Lo que hicieron fue, iban modelando en arcilla, e iban escribiendo, e iban expresando. Después, pasaron dos años, el libro se edita, se sacan fotos, aparecen en las páginas la expresión de cada uno de los estudiantes”, explicó Garach. El proyecto culminó con una siembra simbólica realizada con las piezas de arcilla cerca de la catarata.

Inicio de ciclo y nuevas sensaciones

Respecto al presente ciclo lectivo, Garach indicó que aún se están conociendo con los estudiantes nuevos. “Hace dos días estamos, así que todavía están los maestros en las aulas con ellos, vamos a vernos, es una etapa, nos estamos reencontrando”, señaló.

La directora destacó que los chicos se muestran cómodos en la institución. “A los chicos se los ve relajados, se los ve contentos, les gusta venir a la escuela. Todavía no hemos observado una manifestación de angustia o de pérdida”, afirmó.

Finalmente, Garach agradeció el acompañamiento y subrayó que el trabajo pedagógico continuará en las próximas semanas, cuando se realicen reuniones con los docentes para evaluar las devoluciones de los estudiantes.

Sé el primero en comentar

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será objeto de publicidad.


*