
Una madre relató un episodio de violencia escolar ocurrido en el Centro de Educación Técnica 23 de Mallín Ahogado y reclama medidas para garantizar la seguridad de su hija.
La situación de violencia escolar en el CET nº 23 Centro de Educación Técnica de Mallín Ahogado tomó estado público tras el testimonio de Rocío, madre de una estudiante que fue agredida dentro del establecimiento. “Rocío es mamá de esta escuela a la cual va uno de sus hijos, hijas, y está pasando una situación realmente muy, pero muy, muy difícil”, introdujeron durante la entrevista al aire de FM 105.5 de la Cordillera.
El hecho ocurrió el miércoles 25, cuando la mujer recibió un llamado desde la institución. “El miércoles 25, a las cuatro y media me llaman de la escuela, diciéndome que mi hija estaba con un ataque de asma, que no podía respirar”, relató Rocío.
Al llegar, se encontró con la situación que había desencadenado el cuadro. “Me encuentro que la compañera más grande le había pegado”, afirmó, y explicó que el conflicto se dio en medio de una clase.
Golpes, bullying y una situación que se agravó
Según su relato, el episodio se produjo en el marco de situaciones previas de bullying escolar. “Esta compañera, que ya tiene conflictos muchos anteriores, no es la primera vez, me hace bullying a mi hija, diciéndole que parecía un macho”, expresó.
La agresión ocurrió cuando su hija intentó poner un límite. “Mi nena le dice que, por favor, no la discrimine más, que no le haga más bullying”, contó.
A partir de allí, la situación escaló. “Esta nena la agarra de atrás de los pelos y la tira al piso, golpeándole muy fuerte la espalda, y ahí es donde empieza a darle patadas en la costilla, en la cabeza, en el pómulo”, detalló.
En ese momento, la menor sufrió una crisis respiratoria. “Mi nena en ese instante ya estaba sin aire, ya no podía respirar, y esta nena le seguía pegando y la seguía grabando”, agregó.
Intervención docente y denuncia policial
La intervención de docentes permitió frenar la agresión. “Ahí fue cuando los profesores intervinieron y la sacó a ella, porque estaba encima de la mía”, indicó Rocío. Luego del hecho, la familia inició acciones formales. “Voy a hacer la denuncia a la comisaría, y me dicen que no es el primer caso con esta chica”, sostuvo.
También se realizaron controles médicos. “Me hacen todo el certificado en el hospital, de los golpes”, explicó, y advirtió sobre la gravedad potencial del ataque: “Si ella le pegaba un poco más fuerte, le rompía una costilla, o le podría haber pegado mal en la nuca”.
En paralelo, cuestionó las respuestas institucionales. “En la escuela me dicen que no pueden hacer más que un acompañamiento, un consejo de convivencia. No hacen ni sanciones”, señaló.
Estado de la víctima y reclamo de medidas
Tras el episodio, la estudiante mostró cambios en su comportamiento. “Los primeros días no quería comer, se encerró, se aisló”, contó su madre.
Con el paso de los días, la situación comenzó a modificarse: “ahora está mucho mejor, como que ve que yo me estoy moviendo para que no tenga que volver”. La familia rechaza un cambio de institución. “Yo no quiero cambiar a mi nena a la escuela, sabiendo que ella no fue el problema”, afirmó.
En ese sentido, Rocío insiste en la necesidad de medidas concretas y espera la intervención de los Equipos Técnicos de Apoyo Pedagógico (ETAP). “Estoy pidiendo una orden de restricción para que mi hija pueda entrar tranquila a la escuela”, sostuvo.

Sé el primero en comentar