
Tres vecinos jubilados que viven en El Bolsón recorren distintos barrios, tres veces por semana, para ayudar a las personas a realizar trámites y acceder a sus derechos.
Desde hace cuatro años, Lucila y Ernesto, dos jubilados que viven en El Bolsón, dedican parte de su tiempo a una tarea que no todos conocen, pero que resulta fundamental para muchas personas: son facilitadores barriales. Junto con Cecilia, otra vecina comprometida, recorren distintos barrios tres veces por semana para ayudar a los vecinos a realizar trámites y acceder a sus derechos.
“Hay muchas personas que no pueden completar sus gestiones por la falta de conectividad, la complejidad del trámite o el costo del transporte. Ahí entramos nosotros”, explicó Lucila. El equipo se ha capacitado para comprender los detalles de cada situación: “No es lo mismo ser jubilado docente que cobrar la mínima. Cada caso tiene variables distintas”, explican durante una entrevista realizada en FM 105.5 “La Radio de la Cordillera”.
A lo largo del tiempo, la tarea fue tomando forma propia. Lucila, Ernesto y Cecilia no trabajan para ningún organismo ni dependen de una estructura estatal. Su labor es completamente voluntaria y gratuita, y apunta a garantizar que nadie quede por fuera del acceso a los derechos por no saber cómo gestionar un trámite.

“Facilitadores de derechos, no de favores”
“Nuestra tarea no es conseguirle cosas a la gente, sino facilitar que puedan acceder a lo que ya les corresponde”, subrayó Lucila. Según explica, uno de los problemas más frecuentes es que las personas no saben a qué organismo dirigirse y terminan dando vueltas sin lograr resolver su situación.
Ernesto remarcó que en muchos casos los vecinos ni siquiera saben que pueden acceder a ciertos beneficios: “Ahí hay un punto clave de nuestro trabajo. La falta de información es una barrera enorme”. Además, destacó que una gestión concreta puede tener impacto más allá de la persona que la solicita: “A veces ayudás a una persona y le estás resolviendo un problema a toda la familia”.
Una de las situaciones que más marcó a Lucila fue cuando algunas personas del campo se negaban a tramitar la pensión derivada para sus madres por considerarla un beneficio inmerecido. “No era que no la necesitaran, sino que no sabían que les correspondía, lo sentían como un favor”, reflexionó.
Horarios, lugares y tipos de trámites
Actualmente, Cecilia atiende los martes de 10 a 12 en el Centro Comunitario del Barrio Luján. Lucila y Ernesto están disponibles los miércoles de 10 a 12 en el CIC del barrio Usina (Primavera), y los viernes en el salón de la capilla del Barrio Esperanza, también de 10 a 12.
Los facilitadores barriales reciben consultas sobre una amplia variedad de trámites: asignaciones familiares, Asignación Universal por Hijo, programa Progresar, subsidios como el de la luz, entre otros. También asisten a personas jubiladas, mujeres embarazadas y familias que necesitan orientación específica para iniciar gestiones en organismos públicos.
“El primer paso para resolver un trámite es ir al lugar correcto. Si no, las personas se frustran y abandonan”, indicó Lucila. Con el costo actual del transporte, un viaje desde el Barrio Luján al centro puede significar hasta $3.000, por lo que evitar traslados innecesarios también se vuelve clave.
Una red solidaria construida desde abajo
La tarea de los facilitadores barriales en El Bolsón se sostiene sobre el compromiso vecinal y la voluntad de acompañar a quienes más lo necesitan. No hay oficinas formales ni financiamiento. Solo la convicción de que el acceso a los derechos no puede depender del conocimiento técnico o de tener internet en casa.
Estos vecinos no piden nada a cambio. Lo hacen porque creen que nadie debe quedar afuera por no saber cómo hacer un trámite. Su trabajo continúa cada semana en entre planillas, explicaciones y mates compartidos.

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