
Tras una destacada carrera en Buenos Aires, Freddy volvió a El Maitén y reflexiona sobre su trayectoria, las transformaciones de la localidad y las preocupaciones de su comunidad.
Freddy, reconocido peluquero y estilista, encontró en El Maitén un refugio de tranquilidad tras 28 años de vida en Buenos Aires. “La verdad que es una paz total. Cambié la ciudad por este lugar, toda la Patagonia,” afirma desde su amplio y acogedor estudio, decorado con diplomas y recuerdos de su trabajo con grandes figuras del espectáculo.
Apasionado por el ciclismo y las caminatas, Freddy redescubre el paisaje que rodea su pueblo natal. “Siempre he tenido la fantasía de saber qué hay debajo de las montañas. Ahora, en esta edad madura, disfruto mucho de andar en bicicleta,” comparte, añadiendo un toque personal a su nueva vida lejos del bullicio urbano.
Sin embargo, al retornar a El Maitén, Freddy notó cambios significativos. “Cuando era chico, el eje central era la trochita, todos venían al Maitén a buscar mercadería que llegaba por el tren. Luego, con el cierre del ferrocarril, mucha gente se fue. Ahora el pueblo está recuperándose, hay emprendimientos nuevos como el cultivo de frutillas,” observa.
Desde su peluquería, lugar de encuentro y diálogo, Freddy reconoce las preocupaciones que más ocupan a sus vecinos: “El trabajo es lo que más preocupa. Acá es difícil encontrar empleo si no tienes un emprendimiento. Y los jóvenes se van a estudiar y no vuelven. Hay una falta de generación entre los 18 y 28 años. Eso afecta mucho.” Además, menciona el impacto de temas sensibles como los casos de suicidio en la comunidad: “La gente se pregunta por qué suceden estas cosas en una sociedad tan pequeña.”
Freddy también es socio fundador de la biblioteca en Buenos Aires Chico, proyecto que surgió tras su regreso hace 28 años. “Compramos terrenos y los donamos para la biblioteca. Es un esfuerzo constante porque no contamos con ayuda gubernamental,” comenta, resaltando su compromiso con el desarrollo cultural de la región.
Desde su salón de peluquería, Freddy no solo corta cabello, sino que también escucha, reflexiona y aporta una mirada única sobre su comunidad. Un espacio que conecta recuerdos, preocupaciones y sueños para El Maitén.

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