
Un informe elaborado por la regional noroeste de Atech, advierte sobre el impacto de los incendios forestales en El Hoyo, Epuyén y Cholila, con escuelas evacuadas, edificios educativos reconvertidos en centros de asistencia y demandas urgentes que vuelven a poner en foco el rol del Estado provincial frente a la emergencia.
Los incendios forestales que desde comienzos de enero afectan a la Comarca Andina del Noroeste dejaron al descubierto el peso que recae sobre las comunidades educativas en contextos de emergencia. Un informe elaborado en Lago Puelo, fechado el 27 de enero de 2026, da cuenta de evacuaciones, daños materiales, suspensión de actividades y del uso de escuelas públicas como espacios clave ante la falta de infraestructura específica para la crisis.
El primer incendio de interfase se registró el 5 de enero en Puerto Patriada, en El Hoyo, y obligó a evacuar vecinos que fueron alojados en la Escuela N° 223. Mientras brigadas de distintos organismos trabajaban en el terreno, el sistema educativo absorbía tareas de asistencia directa. Al momento de la elaboración del informe, el incendio se encontraba 85 por ciento contenido.
Entre el 5 y el 6 de enero, el fuego avanzó hacia el sur, rodeó el cerro Pirque y cruzó la Ruta Nacional N° 40, afectando a El Pedregoso y El Coihue. Según datos de la Municipalidad de El Hoyo, se registraron daños en 11 viviendas y en chacras, con pérdidas de animales, pastizales, mangueras y galpones, en un escenario que se extendió más allá del área inicial del incendio.
Aun con el foco contenido en El Hoyo, el fuego cruzó el lago Epuyén y alcanzó el barrio La Angostura, generando nuevas evacuaciones en el Gimnasio Municipal de Epuyén. Se estima que alrededor de 50 viviendas resultaron afectadas, cifra que se suma a las 100 viviendas dañadas durante el incendio de enero de 2024, sin que el informe registre cambios estructurales previos para reducir este impacto.
Avance del fuego y presión sobre el territorio
En simultáneo, entre el 1 de diciembre de 2025 y el 27 de enero de 2026, otro incendio se desarrolló en El Turbio, dentro del Parque Nacional Lago Puelo, dificultando el trabajo de brigadistas y afectando el uso de medios aéreos por la persistencia del humo.
La situación se profundizó el 21 de enero, cuando el incendio del parque se propagó hacia Villa Lago Rivadavia, en Cholila, y el foco de Puerto Patriada avanzó hacia El Blanco. El escenario generó riesgo de encierro para la población y mantuvo activos los incendios en Cholila y Epuyén, con más de 500 brigadistas desplegados.
El impacto se extendió a toda la Comarca Andina, incluyendo Lago Puelo y Maitén, con cortes de energía, interrupciones de rutas, humo constante y una fuerte demanda sobre Salud y Seguridad, mientras los municipios y las escuelas sostuvieron parte de la respuesta operativa.
En este marco, los edificios escolares volvieron a ser utilizados como infraestructura de emergencia ante la ausencia de espacios alternativos preparados para estas situaciones.
Escuelas sosteniendo la emergencia
En El Hoyo, la Escuela N° 81, sobre la Ruta Nacional N° 40, aloja desde el 6 de enero a personal de brigadas, y la Escuela N° 223 funcionó como centro de evacuados durante la primera semana del incendio.
En Epuyén, la Escuela N° 9 asumió tareas de cocina de viandas, centro de acopio y alojamiento de brigadas voluntarias de distintas provincias. En tanto, la Escuela N° 58 de El Coihue no pudo iniciar las clases del período especial previstas para el 19 de enero por el riesgo persistente del incendio.
En Cholila, las escuelas N° 727, N° 103 de Villa Lago Rivadavia y N° 75 de Villa El Blanco trabajan junto a la Municipalidad y organizaciones vecinales como cocinas comunitarias, centros de acopio y espacios de alojamiento, ampliando funciones sin que el informe registre refuerzos estructurales del sistema educativo provincial.
El documento expone demandas urgentes planteadas por los equipos directivos, entre ellas la falta de motobombas, grupos electrógenos, cisternas, tanques australianos, bombas, mangueras y freezers, además de problemas de conectividad y ausencia de personal auxiliar durante el receso.
Demandas al Estado provincial
A estas carencias se suma la falta de personal para el riego de huertas escolares y el mantenimiento de espacios verdes, en un contexto de crisis hídrica y emergencia ígnea prolongada, que el informe no vincula con refuerzos específicos del Estado provincial.
El relevamiento destaca que las comunidades educativas asumieron tareas de organización de viandas, recepción de donaciones, difusión de información y asistencia a familias damnificadas, consolidando a las escuelas como centros de coordinación territorial ante la emergencia.
Entre las necesidades señaladas figura la creación de un cargo de oficial de huerta, el acceso a equipamiento básico para enfrentar la emergencia hídrica y la capacitación del personal auxiliar, aspectos que quedan planteados como pendientes.
La situación reflejada en el informe expone el lugar que ocupan las escuelas públicas como sostén comunitario frente a los incendios y vuelve a poner en discusión el alcance de las políticas provinciales para garantizar condiciones básicas cuando la emergencia se instala y el ciclo lectivo queda interrumpido.

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