Guillermo Movia, especialista en ciberseguridad y docente universitario, analizó el avance de la inteligencia artificial, su impacto en el mercado laboral, la educación y los riesgos de delegar cada vez más tareas humanas en estas tecnologías.

Guillermo Movia, especialista en ciberseguridad, licenciado en Comunicación y docente universitario, analizó el desarrollo de la inteligencia artificial y los desafíos que plantea para las infancias, los jóvenes y el mercado laboral. Explicó que, aunque el desarrollo de estas tecnologías comenzó décadas atrás, el cambio actual está vinculado con los modelos de lenguaje, capaces de generar respuestas a partir del contexto de las palabras utilizadas.
Según explicó Movia, estos sistemas no funcionan como una persona que piensa o razona de la misma manera que un ser humano. “Lo que siguen haciendo es elegir la mejor palabra siguiente a lo que vos, a la palabra que acaba de utilizar”, señaló. La diferencia respecto de los sistemas predictivos tradicionales está en la cantidad de contexto que pueden procesar, lo que permite generar respuestas que resultan plausibles aunque puedan contener errores.
El especialista también advirtió sobre la tendencia a antropomorfizar la inteligencia artificial, es decir, atribuirle características humanas. “Uno les empieza a dar este poder de, me está diciendo la verdad, me está mintiendo, etcétera, pero no deja de ser algo que responde a un texto palabra tras palabra”, explicó Movia.
Otro de los puntos planteados fue la forma en que las empresas incorporan estas herramientas a distintos servicios. Movia sostuvo que desarrollar y utilizar estos modelos tiene costos elevados y que una de las estrategias para sostener las inversiones consiste en ampliar su presencia. Mencionó como ejemplos la incorporación de asistentes de IA en computadoras y aplicaciones de mensajería. “Necesitan realmente demostrar que mucha gente lo está usando, y una forma es instalarlo en todos lados”, afirmó.
La inteligencia artificial y el ingreso al mercado laboral
Para Movia, uno de los principales desafíos aparece en los primeros empleos, especialmente para quienes están comenzando una carrera laboral. Explicó que, al presentarse estos sistemas como herramientas capaces de realizar determinadas tareas, para algunos empleadores puede resultar más económico utilizarlos que contratar a una persona que recién comienza. “Mientras se mantenga el subsidio del costo, los primeros puestos” pueden verse afectados, sostuvo.
El especialista señaló que esta situación genera un problema adicional: la experiencia necesaria para acceder a puestos de mayor responsabilidad se adquiere, precisamente, durante los primeros trabajos. “Uno necesita ser junior para después tener experiencia”, expresó. Y agregó que si no existen espacios para dar esos primeros pasos, puede resultar más difícil formar a las personas que posteriormente ocuparán puestos de mayor responsabilidad.
El impacto también alcanza a actividades vinculadas con la comunicación, el diseño y los medios. Durante la entrevista se planteó el caso de programas radiales realizados con inteligencia artificial, capaces de generar guiones, grabarlos y editarlos. Movia explicó que, aunque el resultado pueda no ser perfecto, puede ser considerado suficiente por quien contrata el servicio si permite reducir costos y resolver una tarea con rapidez.
En ese sentido, mencionó también el avance de herramientas de diseño gráfico y planteó que la reducción de costos puede favorecer la utilización de piezas producidas mediante inteligencia artificial. “Me va a salir lo suficientemente bueno ese cartel porque igual ya lo puedo poner y no tener que pagarle a alguien”, explicó. Para el especialista, otro aspecto a considerar es la pérdida de interacción entre personas que puede producir este proceso.
Agentes de IA: qué hacen y cuál es el rol humano
Movia también explicó la diferencia entre los tradicionales chats con inteligencia artificial y los denominados agentes de IA, que pueden recibir una tarea y realizar una serie de acciones para intentar cumplirla. Como ejemplo, señaló que en lugar de preguntarle a un sistema cuánto cuesta un pasaje, se le puede pedir que investigue y realice el proceso de compra.
Sin embargo, sostuvo que detrás de estos agentes continúa existiendo un modelo de lenguaje y un programa diseñado por personas. “No deja de ser un modelo de lenguaje y no deja de ser un programita que alguien escribió, hasta ahora todos esos programitas los escribió seres humanos”, explicó. Según Movia, todavía no se está ante sistemas que se escriban y mejoren completamente por sí mismos.
El especialista también cuestionó los casos en los que estos sistemas son utilizados sin supervisión humana. En relación con episodios en los que agentes habrían intervenido en sistemas informáticos, sostuvo que parte del problema estaría relacionado con las herramientas y permisos que las empresas les entregan. “Si ahí hubiera habido un humano que ante cada cosa que hacía tuviera que aprobar lo que estaban haciendo, no se hubieran hackeado las empresas”, afirmó.
En ese contexto, planteó que una de las discusiones actuales pasa por determinar la responsabilidad de las empresas sobre las acciones realizadas por sus agentes. Para Movia, no debería considerarse que un sistema autónomo elimina la responsabilidad de quienes lo desarrollan o ponen en funcionamiento. “Se les está dejando sin supervisión humana para cosas que deberían tener supervisión humana”, sostuvo.
Inteligencia artificial, democracia y educación
Otro de los ejes de la entrevista fue el vínculo entre inteligencia artificial y democracia. Movia señaló que las tecnologías no son neutrales porque existen personas y empresas que deciden qué se investiga, qué herramientas se desarrollan y bajo qué condiciones funcionan. En ese marco, planteó una discusión sobre quién debe establecer las regulaciones para estas tecnologías y remarcó que quienes dirigen las empresas tecnológicas no fueron elegidos democráticamente para definir esas reglas.
El especialista también se refirió a la educación y señaló que existe una discusión creciente sobre el uso de modelos de lenguaje en las escuelas. Mencionó una carta publicada por especialistas argentinos en inteligencia artificial y educación que plantea dejar de utilizar estos modelos, al menos en la escuela primaria y secundaria. Según explicó, una de las preocupaciones está vinculada con la posibilidad de delegar procesos de pensamiento en estas herramientas.
“Empezamos a delegar parte de nuestro pensamiento a que lo resuelva la inteligencia artificial. Y una vez que uno empieza a delegar esas cosas, es más difícil volver a recuperarlas”, afirmó Movia. Para explicar el fenómeno, recordó investigaciones relacionadas con el uso del GPS y la orientación de los conductores: cuando determinadas capacidades pasan a ser resueltas por una tecnología, las personas pueden dejar de ejercitarlas.
Finalmente, Movia planteó que el debate sobre la inteligencia artificial no se limita a la tecnología en sí, sino que alcanza la forma en que las personas trabajan, estudian, se relacionan y participan de la sociedad. “Todos corremos el riesgo de eso, pero en la educación empieza a ser un poco más grave porque si ni siquiera lo tuvieron en un momento, es más difícil recuperarlo”, concluyó.

Sé el primero en comentar