“Jamás imaginamos este incendio”: el testimonio de una vecina tras el incendio de Puerto Patriada – Epuyén

El incendio iniciado el pasado 5 de enero de 2026 en Puerto Patriada – Epuyén arrasó con viviendas y, entre otras, dejó pérdidas totales en un complejo de cabañas Altos del Pedregoso. Una vecina relató cómo logró escapar junto a su familia y cuáles son las necesidades más urgentes.

El incendio en Puerto Patriada – Epuyén del 5 de enero de 2026 provocó graves daños, entre las infraestructuras afectadas se encuentra un complejo de 26 cabañas ubicado en el sector del Pedregoso, correspondiente a Epuyén. Cinco de ellas fueron consumidas por las llamas, además de la confitería y otros servicios. Marisa Peres, vecina del lugar, contó: “La verdad que no lo esperábamos este incendio, jamás lo imaginamos, los guiábamos siempre por el incendio del lado arriba, pero nunca nos imaginamos que venía del lado de las patadas”.

La familia de Peres vivía en una de las casas del complejo. “Generalmente nadie avisó que teníamos que evacuarnos ni nada, pudimos salir con el tractor, en este momento no se encuentra el tractor, pudimos salir con eso”, relató. El grupo está compuesto por dos adultos y dos niños, además de un compañero que residía en una vivienda cercana.

Durante la evacuación, lo único que pudieron rescatar fue la documentación. “Estamos viviendo en una de las viviendas que, por suerte, no le tocó el fuego”, explicó Peres. El resto de sus pertenencias se perdió en su totalidad.

Ayuda recibida y relevamientos

En cuanto a la asistencia, Peres señaló: “La ayuda de la gente de afuera, del municipio solo vino a hacer el relevamiento y nos trajo comida, nos ofrece eso”. La familia puede continuar trabajando, aunque enfrenta dificultades por los servicios básicos.

El suministro de energía eléctrica se restableció de manera parcial. “Estamos, cuando se corta la luz, tenemos que estar con el generador y no tenemos luz. Se restablece en parte y en parte no”, indicó. El Vallecito, un sector cercano, aún no cuenta con servicio.

El hospital local acudió una vez. “Vino porque a mí me ardían mucho los ojos y la cara”, recordó Peres, quien recibió colirio para aliviar la irritación. El resto de la atención médica fue limitado.

La familia afronta gastos adicionales para mantener el generador en funcionamiento. “El generador que tenemos es nuestro, los cargamos de nuestro bolsillo. No hemos tenido nada de afuera”, expresó. Las donaciones en efectivo de vecinos fueron utilizadas para cubrir combustible.

Necesidades básicas y apoyo escolar

Entre los elementos más urgentes, Peres mencionó: “El lavarropas y la garrafa que es lo más importante”. La escuela 58 de El Coihue, en Epuyén, también brindó colaboración. “Uno de mis hijos iba ahí, la otra ya salió hace años, así que ellos me dieron muchísimo ayuda”, destacó.

La vecina lleva cinco años en la localidad, tres en un barrio de Epuyén y dos en el Pedregoso. Actualmente, intenta sostener la vida cotidiana con sus hijos en una vivienda que no fue alcanzada por el fuego.

La pérdida de útiles escolares es otro de los problemas. “Generalmente imaginábamos que la nena se había llevado todos sus útiles escolares, pero bueno, no se llevó nada. Y perdió todo, el nene también perdió todo, los dos quedaron sin nada”. La adolescente tiene 13 años y cursa el secundario, mientras que su hermano de 10 años asiste a cuarto grado.

Solidaridad comunitaria

La comunidad se organizó para acompañar a la familia. “Pudimos recuperar algunas cosas, calzado, ropa para los niños, tanto para ellos como para nosotros”, contó Peres. Varias personas colaboraron con donaciones, aunque aún faltan elementos esenciales.

“No voy a nombrar a todas las personas porque se me va a hacer muy larga la lista, pero sé que muchísima gente de corazón pudo regalarnos varias cosas”, agregó. La familia agradeció el acompañamiento recibido en medio de la emergencia.

Finalmente, Peres expresó: “Estamos muy agradecidos y sabemos que hay muchos corazones que están dándonos más”. El pedido apunta a la reposición de útiles escolares y equipamiento básico para poder continuar con la vida cotidiana tras el incendio.

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