
El gobernador Ignacio Torres pidió tratar la emergencia ígnea en el Congreso, mientras los incendios forestales avanzan en la Patagonia y exponen falencias de gestión. VIDEO
La conferencia brindada por el gobernador de Chubut, Ignacio Torres, el martes 27 de enero, volvió a concentrarse en cifras, llamados a la unidad y un pedido de celeridad al Congreso para declarar la emergencia ígnea. El mandatario expuso datos sobre el avance del fuego en la Patagonia y reclamó una respuesta legislativa urgente.
Según lo informado, los incendios ya afectaron 168.000 hectáreas en La Pampa, 45.000 en Chubut, 10.000 en Río Negro, 6.000 en Neuquén y 700 en Santa Cruz, una superficie que equivale a 20 veces la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
En su mensaje, Torres sostuvo que “el fuego no reconoce jurisdicciones ni ideologías”, expresó el gobernador de Chubut, al remarcar que el avance de los incendios supera límites administrativos y políticos.
Participaron junto al mandatariolos gobernadores de Río Negro, Alberto Weretilneck; de Santa Cruz, Claudio Vidal; deTierra del Fuego, Gustavo Melella; los intendentes de Esquel, Matías Taccetta; de El Hoyo, César Salamín; de Lago Puelo, Iván Fernández; de Cholila, Silvio Bourdgham y de El Maitén, Oscar Currilén.
Asimismo, el encuentro contó con la participación del ministro de Seguridad de La Pampa, Horacio Di Nápoli, y de la ministra de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales de la provincia de Neuquén, Leticia Esteves.
El mandatario pidió herramientas extraordinarias frente a una situación climática que definió como excepcional, aunque no hizo referencias a responsabilidades políticas vinculadas a los sistemas de prevención y respuesta ante incendios.
Relato del esfuerzo colectivo y límites del Estado
Durante la conferencia, Torres destacó la participación de brigadistas de distintas provincias, el apoyo de Chile y la colaboración de vecinos en las zonas afectadas. Esa descripción puso el foco en el esfuerzo colectivo desplegado para contener el fuego.
En ese marco, afirmó que “si al día de hoy el incendio no se cobró ninguna vida es porque todos estamos trabajando para contener este incendio”, señaló el gobernador de Chubut, al enumerar aportes estatales y comunitarios.
El planteo dejó expuesto que la contención del fuego se sostiene en el trabajo de brigadistas, recursos limitados y acciones solidarias, en un contexto de respuesta estatal exigida al máximo.
La exposición oficial no incluyó definiciones sobre planificación previa, ni sobre políticas de largo plazo para reducir el impacto de incendios en una región afectada por sequías y eventos climáticos extremos.
Costos, emergencia y debate político
Uno de los datos centrales fue el reconocimiento del costo económico que enfrentan las provincias. Torres indicó que “solamente entre Río Negro y Chubut, en medios aéreos y combustible, estamos ejecutando más de 7.000 millones de pesos”, expresó el gobernador de Chubut.
El mandatario reclamó que la emergencia ígnea permita disponer de recursos sin demoras administrativas y pidió al Congreso actuar con rapidez para dotar de herramientas al Ejecutivo.
En ese contexto, llamó a dejar de lado disputas partidarias y sostuvo que “hay que despojarse de cualquier mezquindad política”, afirmó Torres, al reclamar consensos amplios.
Sin embargo, el mensaje evitó profundizar en debates sobre gestión, prevención y responsabilidades, y centró el eje en la urgencia legislativa como respuesta principal.
Emergencia, conducción y preguntas abiertas
Torres comparó la situación argentina con la de Chile y Estados Unidos, países que declararon emergencias ante incendios, y utilizó esos ejemplos para reforzar el pedido de respaldo político.
La emergencia ígnea aparece así como una herramienta necesaria para el corto plazo, pero el discurso oficial no avanzó sobre cambios estructurales en materia de política ambiental y manejo del fuego.
Mientras el fuego continúa activo y el Congreso analiza proyectos ya presentados, el planteo del gobernador deja abierto el debate sobre el rol del poder político en la anticipación y gestión de este tipo de crisis.
Cuando las llamas cedan, la discusión pendiente seguirá siendo qué decisiones se tomaron —o no— para evitar que la Patagonia vuelva a enfrentar incendios con el mismo nivel de exposición institucional.

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