Olivos patagónicos: buscan poner en valor ecotipos adaptados al frío y desarrollar una nueva producción en la Patagonia

La iniciativa impulsada por el maestro oleario Víctor Tomaselli apunta a identificar, preservar y estudiar antiguos olivos adaptados a las condiciones de la Patagonia, con el objetivo de registrar nuevas variedades de uso público y fortalecer la producción regional de aceite de oliva.

La iniciativa de puesta en valor de los ecotipos patagónicos de olivos avanza en distintos puntos de la región con el objetivo de identificar ejemplares que lograron adaptarse a las condiciones climáticas de la Patagonia y aprovechar ese conocimiento para el desarrollo de la producción olivícola.

El maestro oleario Víctor Tomaselli explicó que el proyecto surgió a partir de la búsqueda de antiguos olivos introducidos por inmigrantes que llegaron a la región a comienzos del siglo pasado. “Estamos buscando los rastros de esos olivos”, señaló Tomaselli durante una entrevista radial.

Según indicó, uno de los hallazgos se produjo en un paraje ubicado al sur de Valcheta, donde encontraron 26 olivos plantados por un inmigrante libanés que se instaló allí en 1908. “No solo sobrevivieron, sino que se adaptaron. Ese es el concepto de encontrar un ecotipo, es decir, una planta que se adaptó a las condiciones de un lugar de suelos pedregosos, de frío”, afirmó Tomaselli.

El especialista explicó que esos ejemplares desarrollaron características que les permiten soportar las bajas temperaturas sin que las aceitunas sufran daños por las heladas, una condición que consideran de interés para futuras investigaciones.

Características que estudian los investigadores

Tomaselli sostuvo que los olivos identificados también presentan una elevada capacidad productiva. “En una brindilla llegamos a encontrar 26 aceitunas y en general tienen entre 17 y 19 aceitunas. El promedio en la Argentina es entre 7 y 9 aceitunas”, indicó.

Además, relató que tras realizar tareas de poda en ejemplares antiguos observaron un importante crecimiento vegetativo. “Podamos ese olivo en abril del año pasado. El 8 de octubre empezaron a despertar esas yemitas dormidas y en 150 días generaron ramas de 175 centímetros. Hoy esas ramas ya tienen dos metros y medio”, explicó.

El maestro oleario señaló que toda la información obtenida está siendo registrada y documentada para su análisis. “Todo lo estamos anotando, certificando, presentando en distintas universidades. Esto no es un proceso al azar, es toda una tecnología que estamos aplicando”, aseguró.

En ese marco, informó que ya funciona un vivero de propagación de olivos patrimoniales con matrícula del Instituto Nacional de Semillas y que avanzan en un convenio con la Universidad Nacional del Comahue para certificar las características morfológicas de los ejemplares.

El objetivo es registrar variedades y ampliar la producción

Tomaselli explicó que la certificación permitirá inscribir estas variedades para su utilización pública. “Con eso podemos inscribir estas variedades para que sean de uso público”, manifestó.

En paralelo, confirmó que en Valcheta ya instalaron una máquina para elaborar aceite de oliva, con capacidad para procesar pequeñas partidas. “Logramos instalar una máquina para hacer aceite en Valcheta. Nos permite hacer pequeñas partidas”, señaló.

Finalmente, adelantó que el proyecto también avanza en la Comarca Andina, donde mantienen conversaciones con productores interesados en incorporar olivos. “Seguimos con el desarrollo en la comarca. Hay gente que va a plantar ahí en Lago Puelo y tenemos un camino posible. Esto se integra con otras producciones”, concluyó Tomaselli.

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