
La iniciativa propone el cultivo de olivos en zonas dañadas por el fuego, con el objetivo de generar producción agroecológica y fortalecer a las comunidades locales. Su autor, Victor Tomaselli, describió la propuesta como una de cualidades sostenibles y a largo plazo.
El especialista en la producción de aceite de oliva en la Patagonia, Víctor Tomaselli impulsa un proyecto para el cultivo de olivos en tierras arrasadas por incendios forestales en la comarca andina. La propuesta surgió tras un seminario realizado en Lago Puelo y El Hoyo, donde más de 100 personas participaron de un debate sobre el papel del olivo en zonas frías. “Lo importante es que sembremos el tema como posibilidad”, expresó Tomaselli en diálogo con FM 105.5 de la Cordillera.
El primer ensayo se realizó en Cholila, donde productores locales mostraron interés en incorporar olivos en sus chacras. “El lugar era apto y ya en diciembre, antes de los fuegos también, estábamos plantando ahí y nos tocó terminar la plantación entre el 5 y el 9 de enero, o sea que estuvimos rodeados por el fuego”, relató el especialista. La experiencia permitió reflexionar sobre el rol del olivo como articulador de la producción y del paisaje.
Tomaselli subrayó que la iniciativa no busca reemplazar el bosque nativo, sino complementarlo. “Esta propuesta no es que borremos el bosque para meter otra cosa, sino que articulemos espacios que quedan desocupados para poder incentivar un cultivo agroecológico”, explicó. El olivo, según detalló, es un cultivo de largo plazo que puede alcanzar hasta 400 años de vida útil.
Además, el proyecto contempla la integración de otros cultivos entre las líneas de olivos, como aromáticas y medicinales, conformando corredores biológicos. “El monte nativo cumple el papel de cuidar la plantita chica, por eso le llamamos efecto nursery”, señaló Tomaselli, destacando la relación mutualista entre las raíces y la influencia de los aromas del entorno en la calidad del aceite.
Olivos como barrera natural y producción diferenciada
El especialista remarcó que los olivos también pueden funcionar como una barrera natural contra el fuego, al tiempo que aportan al paisaje y generan un atractivo turístico. “Cada aceite que hacemos en distintos lugares, si hacemos un aceite acá y otro a mil metros, el sabor va a ser diferente”, indicó, resaltando la posibilidad de desarrollar rutas de cata y visitas a productores locales.
Los análisis realizados junto al INTI de Mendoza muestran resultados destacados en la calidad del aceite patagónico. “Nosotros llegamos a medir 79,54% de ácido oleico, un número fabuloso. La denominación de origen protegida de Mendoza tiene 60%”, detalló Tomaselli. En cuanto a polifenoles, los valores alcanzaron 520 miligramos por kilo, frente a los 100 de Mendoza.
La propuesta incluye la formación de paneles de cata en las comunidades, con participación de estudiantes. “Tenemos que ir a las escuelas, hacerles oler y gustar a los chicos, y poder elegir cuáles son las narices y los paladares más destacados”, explicó. El objetivo es incentivar a la juventud y generar arraigo en la región.
Un proyecto a largo plazo
Actualmente, ya se plantaron 400 olivos en Cholila y se avanza en convenios con municipios de la comarca. Tomaselli anunció que el 12 de marzo brindará una charla en Bariloche, en la sede andina de la Universidad de Río Negro, donde se pondrá en valor un olivo histórico plantado en 1947. “Este año vamos a poder hacer aceite de las aceitunas”, adelantó.
El especialista destacó la importancia de pensar en proyectos sostenibles y de largo plazo. “En la medida que generemos este tipo de proyectos, vamos a poder atraer a la juventud y no que se nos vayan y una vez que se van a estudiar afuera no vuelven más”, afirmó. La iniciativa busca consolidar una producción agroecológica que fortalezca a las comunidades y evite la especulación inmobiliaria tras los incendios.
Finalmente, Tomaselli recordó que el vivero “Sol de Chanquín” en Valcheta ya cuenta con matrícula nacional como propagador de olivos patrimoniales patagónicos. “A partir de ahí damos el paso de tener plantas en la zona, lo cual es muy necesario para esta actividad”, concluyó.

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